Los padres de niños adoptados pueden sentirse en ciertos momentos desorientados y superados por reacciones y conductas de los menores que no acaban de entender. Todo son dudas y preocupaciones que conviene manejar con tiento y, si es necesario, recurrir a la ayuda de un especialista.

Muchos padres necesitan, además de una adecuada y larga preparación previa a la adopción, el acompañamiento posterior por parte de especialistas que les ayuden a interpretar qué les “dice” su hijo con sus conductas.

Los riesgos psicológicos asociados a la adopción están suficientemente documentados, una revisión de las investigaciones (Brodzinsky, 1987) demuestra que, aunque la mayoría de los niños adoptados se encuentran dentro de los límites de un desarrollo psicológico normal, como grupo muestran una mayor incidencia de problemas de conductas y de aprendizaje que sus pares no adoptados. La alta vulnerabilidad de los niños adoptados a presentar problemas psicológicos y de conducta aparece principalmente en la mitad de la infancia y en la adolescencia.

Desde la perspectiva parental, la atención adecuada a las demandas educativas que plantean estos niños supone un estrés en los padres adoptivos (Katz, L. 1986). Estos deben poseer los recursos de afrontamiento necesarios para ir superando las continuas dificultades que surgen, como puede ser la revelación al niño de su naturaleza de adoptado. Se puede considerar, por tanto, que el estatus de ser adoptado supone en sí mismo un estresor psicosocial y que se trata de una población de alto riesgo psicológico.

En el Gabinete de Psicología ayudamos tanto a padres como a hijos.