La ilusión es una de las emociones positivas que más motivan a una persona, y es necesaria para ser feliz.

En lo que respecta a las relaciones de pareja y familiares, los conflictos frecuentes y repetidos que parecen no llegar a resolverse nunca, la rutina, o la falta de dedicación al otro, se encuentran entre los principales motivos que restan ilusión en este aspecto de la vida, y pueden llegar provocar la ruptura de la pareja o la separación entre los miembros de la familia.

Puede que llegue un momento en que ya no notemos la ilusión de antes a la hora de hacer cosas juntos: salir a cenar, una escapada de fin de semana… puede que hasta percibas cierta monotonía en casa o que ya no os miráis con la misma intensidad que antes. La magia se pierde y no se sabe muy bien por qué. Debemos estar atentas por ejemplo al hecho de ver cómo reacciona nuestra pareja en el momento en que le proponemos cosas. Cosas para el futuro, lo que deseas para ambos. Si su reacción es fría y no parece poner excesivo interés en esas metas de las que le hablamos, deberemos preguntarnos qué ocurre. Tal vez algo haya cambiado, y no hay indicador más importante que el perder la ilusión.

Cuando la rutina en la pareja se prolonga durante mucho tiempo produce sensación de aburrimiento, la pareja deja de disfrutar de planes en común, los silencios van ganando terreno a la conversación, y puede llegar el día en que uno o ambos miembros de la pareja se pregunten por qué siguen juntos.

La sensación de añoranza de la etapa del noviazgo aumenta, en tanto que cada uno echa de menos ciertas actitudes que el otro tenía entonces. De este modo, las personas sienten que su pareja ha cambiado mucho en poco tiempo, y no precisamente para mejorar.

Sentimientos desagradables como la frustración interna y el enfado. Aunque algunas personas tienden a reprimir estos sentimientos, es frecuente que pongan excusas para no compartir ciertos planes con la pareja ante la falta de interés personal.

Comunicación escasa o deficiente. La rutina también se muestra en el plano de la comunicación, y es frecuente que se traten de forma recurrente temas similares, sin profundizar en otros más personales como, por ejemplo, los proyectos e ilusiones de cada uno. Así, muchas parejas centran la mayor parte de sus conversaciones en hablar de los hijos, en aspectos de la economía familiar, o en temas de trabajo.

Baja autoestima y tristeza. La rutina en una relación de pareja influye significativamente en el estado de ánimo de quien se siente poco valorado por su pareja y siente que ésta no le dedica el tiempo suficiente. En muchos casos las personas no son capaces de describir qué ha ocurrido exactamente entre ellas, pero sí saben que algo no va bien porque la relación ha cambiado.

Soledad en compañía. Existe un signo muy evidente de que la pareja se encuentra inmersa en la rutina y es el sentimiento de soledad que surge incluso mientras se está acompañado por la otra persona. Es una sensación de aislamiento emocional que demuestra la profunda desconexión del otro que se ha producido.