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Los niños que rechazan la comida

Muchos niños pasan por fases en las que rechazan ciertos alimentos o incluso cualquier tipo de comida o bebida.

 

Este fenómeno es más común en los niños hasta la edad de 5 años, pero puede ocurrir a cualquier edad. A veces, tener un mal comer, es una manera de mostrar su deseo de independencia y forma parte de su proceso de maduración y crecimiento.

 

Pero estamos acostumbrados a recibir en el Gabinete padres angustiados por este hecho.

Lo primero que hay que tener presente es que los niños no suelen sufrir complicaciones si no comen lo suficiente durante un breve periodo de tiempo. Necesitan menos alimento de lo que se cree. Pero también es cierto que si la situación se prolonga semanas deben tomarse en cuenta una serie de medidas para que esta situación se reconduzca.

Comentar el problema con otros padres que han pasado por la misma situación con su hijo puede ayudar, pero no es común encontrarse con padres que estén o hayan pasado por la misma situación, ya que el porcentaje de estos niños no es muy alto.

 

Consejos:

 

-Ofrecer comidas, snacks o bebida de forma regular a lo largo del día, alternando los que le gusten y los que no le gusten (incluso sabiendo que lo rechazará una y otra vez).

 

-Si es posible, comer al mismo tiempo que el niño, ya que así aprenderá de nosotros.

 

-Intentar que las comidas sean agradables y sociables. Nada de riñas y problemas, la hora de comer debe percibirse como una fiesta, una hora agradable para la familia. Para ello, hay que intentar comer en un sitio tranquilo y relajado, sin televisión ya que los niños se distraen fácilmente. Hay que sentarse en la mesa y utilizar platos y tazas atractivos (con bonitos dibujos que le gusten al niño y colores).

 

-No hay que tener prisa en las comidas ya que algunos niños van un poco lentos, sin embargo la comida no debe eternizarse, media hora sería una duración correcta para comer.

 

Otros consejos útiles:

 

-Nunca forzar al niño para que coma, si el niño indica que ha comido lo suficiente debemos retirar su plato (Cuando gira la cabeza, cuando empuja el plato lejos o al suelo, cuando grita, cuando escupe constantemente la comida, cuando mantiene la comida en la boca y se niega a tragar).

 

-Intentar no demostrar preocupación o malestar por el hecho que el niño no coma. Aunque sea difícil hacerlo, es aconsejable quitar la comida de la mesa sin hacer ningún comentario.

 

-Dejar que los niños utilicen los dedos para jugar con la comida. Es una forma sana de familiarizarse con ella, ya llegará el momento de reconducir estas conductas en el futuro.

 

-Animar (sin forzar) a que el niño como un poco más. Si esto tiene éxito, mostrar alegría (“buen chico, bien hecho”) y sonríe. Puedes incluso premiarle ofreciéndole un premio como un paseo o un tiempo de juego especial juntos. El premio nunca debe ser un alimento.

 

-Ofrecerle porciones pequeñas de alimentos en las comidas. Si las acaba, ofrecerle más. No debes retirar la comida y ofrecer otra diferente si el niño rechaza la primera que le has ofrecido.

 

-Las bebidas refrescantes, batidos y leche, pueden llenar al niño, de la misma manera que las patatas fritas, galletas, pastas, etc. Es mejor evitar darle estos alimentos al niño cerca de las horas de comer o cenar. Con el estómago algo lleno su predisposición es menor.

 

-No es el momento de introducir alimentos nuevos en su dieta, mantener los que ya conoce.

 

Todos estos consejos están orientados a que el niño se relaje respecto a su actitud a la comida y/o bebida. Reforzando los pequeños logros y avances. El mejor consejo es la paciencia.

 

Montserrat
Montserrat
Montserrat Guerra Saiz es licenciada en Psicología y tiene una amplia experiencia en el campo de la psicología clínica, con casi 20 años de trabajo dentro del ámbito de la salud mental. Su formación y experiencia tiene objeto a todas las edades; adultos, adolescentes y niños.

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