Orientación a jóvenes y padres

Gabinete de Psicología Montserrat Guerra

Elección de estudios

Orientación a jóvenes y padres

Orientación a jóvenes

A veces la adolescencia puede ser una etapa difícil y la orientación de un psicólogo es una ayuda necesaria ante los problemas y las dificultades.

Los jóvenes experimentan una etapa de cambios por excelencia, es un momento en que buscamos definir de una forma más clara nuestra personalidad a través de la diferenciación frente a los demás y mediante el cuestionamiento de todos esos valores e ideas que nos han inculcado desde niños. Este momento puede ser complicado para quien lo está viviendo y para quienes conviven con esa persona.

Las relaciones establecidas hasta entonces pueden volverse tirantes, conflictivas e incluso inexistentes. En algunos adolescentes, la sensación de desorientación, de incoherencia, de no aceptación de las reglas de funcionamiento de su entorno, el no tener claro quién es y qué quiere hacer con su vida se pueden concretar en comportamientos rebeldes, retadores o agresivos, en conductas de imitación hacia lo que hacen los demás buscando la integración o el pasar inadvertido; o, por el contrario, caer en la introversión, la excesiva timidez o el aislamiento social.

Y mientras todo esto sucede surgen nuevas exigencias, asunción de responsabilidades, toma de decisiones, etc., que en varias ocasiones los adolescentes no están dispuestos a asumir. Otras veces, los padres no están dispuestos a ceder el control y las circunstancias provocan tensión y malestar emocional en todos y cada uno de los miembros de la familia.

El entorno familiar en el que han estado protegidos hasta el momento se difumina dejando paso a una mayor presencia del entorno social, donde no tienen una identidad formada, sino que la van formando poco a poco. El grupo de iguales comienza a ser el principal objeto de interés, el ser reconocido, ser aceptado e integrado en el grupo supone el mayor logro a nivel social, aunque para ello deban tomar decisiones que puedan entrar en conflicto con las normas que hasta el momento consideraban como propias.

Esta necesidad de crear la propia identidad en algunos casos puede llegar a ser muy traumática por diversos motivos (problemas de autoestima, falta de aceptación del grupo, desarrollo de conductas disruptivas…) que provocan malestar al/la joven, quien desconoce la forma de afrontarlas y puede hacerle tomar decisiones poco acertadas.

El adolescente vive estas situaciones (tengan o no una base real) como una pérdida de comunicación, falta de motivación, exceso de autoridad, ausencia de límites, desconfianza, faltas de respeto en el trato, falta de interés por sus preocupaciones, todos estos factores, que motivan el distanciamiento y el deterioro de las relaciones del joven con su entorno más cercano. Por ello, los síntomas que pueden aparecer son variados: dificultades de conducta, angustias, depresión, falta de autoestima, identidad corporal, conductas de riesgo, drogas, abuso de las nuevas tecnologías, falta de concentración, problemas y conflictos con las personas que les rodean.

Por otro lado, los padres pasan, por lo general de tener un niño obediente en casa a tener un joven que les reta constantemente. La ayuda y orientación en este sentido genera en los padres mayor sensación de control y afrontan el día a día de forma más segura.

Desde el Gabinete de Psicología ofrecemos una relación de ayuda a los adolescentes que puedan estar pasando un momento complicado y a todos esos familiares que conviven con ellos, y que en determinados momentos se sienten perdidos porque la relación que tenían ha cambiado negativamente y no saben cómo recuperarla.

Entender las necesidades de cada miembro de la familia y consensuar la manera de satisfacerlas desde el lugar que cada uno ocupa y el rol que desempeña en el seno familiar se hace tarea imprescindible para solventar estos problemas.

El Apoyo Psicológico en esta etapa es primordial, ayudando al adolescente a superar y atravesar estos conflictos, mejorar su bienestar y crear una base sólida para su personalidad futura.

Orientación a padres

La sociedad de hoy día marca unos estilos de familia distintos a los que se venían manteniendo de forma tradicional, distintas composiciones familiares, ambos padres que trabajan fuera de casa, personas ajenas a la unidad familiar que realizan cuidado de otros miembros, nuevas parejas de los padres… Todo esto, unido al desconcierto y desconocimiento de los padres cuando se enfrentan a determinadas etapas de los niños o cuando entran en la adolescencia.
Los hijos no vienen con manual de instrucciones y los padres necesitan a veces consultar con algún profesional aspectos que le preocupan respecto a la relación con los menores y no necesariamente porque exista un problema o trastorno que abordar. Contar con un profesional que los escuche y oriente ante determinadas situaciones aporta a los padres la posibilidad de cambiar la incertidumbre por refuerzo de sus actuaciones, lo que es esencial para su propio bienestar y el de su familia.

Son las relaciones interpersonales, y en concreto las familiares, las que más sufren en la adolescencia y en los años en que el niño/a se va convirtiendo en adulto/a.

No siempre lo consiguen solos y, en ocasiones, necesitan orientación y apoyo del psicólogo tanto los padres como los hijos. La terapia es positiva con los adolescentes porque entienden muy bien el papel de los psicólogos, para ellos un psicólogo es un poco padres, un poco profesores, un poco profesional de la salud, un poco orientador del colegio… aunque en la primera sesión se sienten desconfiados y con pocas ganas de abrirse, el profesional sabe tratarles y por no general tienden a colaborar y se sienten escuchados. De la misma manera, las orientaciones terapéuticas del psicólogo generalmente son bien recibidas por los padres, que se sienten incompetentes en las actuaciones con sus hijos y encuentran en el terapeuta un apoyo para poder seguir adelante.