Retrasos Madurativos / Control de Esfínteres

Gabinete de Psicología Montserrat Guerra


Psicologo Infantil en Santander

PSICOLOGO RETRASOS MADURATIVOS SANTANDER – Cuando nos encontramos a niños con problemas de aprendizaje y que no presentan ninguna discapacidad, hablamos de niños con retraso madurativo y/o dificultades de aprendizaje.

Las áreas del desarrollo que pueden estar afectadas son: motricidad, lenguaje, autonomía personal, control de esfínteres, desarrollo cognitivo, interacción social…

La afectación consiste en un retraso cronológico, es decir, el niño con retraso madurativo mantiene características similares a las de niños de menor edad. Su lenguaje, psicomotricidad o las áreas afectadas son muy parecidas a las de edades cronológicas inferiores a las que el niño tiene en la actualidad, como si fuera más joven, pero siguiendo el curso normal del desarrollo en el resto de sus habilidades. El retraso puede ser de aproximadamente un año o dos a lo sumo.

No hay una norma fija que determine cuándo un bebé pone en marcha sus habilidades, cada uno tiene su propio ritmo de crecimiento; pero existen características en la evolución madurativa que son comunes a todos los niños.

Estos son los cambios más importantes del bebé:

  • 1 mes:

– El bebé reconoce a su madre a través del olfato y de su propia mirada.

– Se expresa con el llanto, todavía no tiene implementado otro recurso.

– Sus movimientos son por reflejos y generalizados, o sea con todo el cuerpo.

  • 2 / 3 meses:

– Responde a la sonrisa con una sonrisa.

– Hace una adaptación a su propia emisión de sonidos, a veces emite gritos.

– Comienza a sostener la cabeza; los músculos posteriores del cuello están más fuertes y si se lo coloca boca abajo levanta y sostiene la cabeza durante unos instantes.

– Se agudiza la visión.

– Le llama la atención los objetos que hacen ruido.

– Controla mucho más los movimientos y también los comienza a coordinar, por ejemplo: gira la cabeza cuando le hablan o escucha ruidos; toca los juguetes, los golpea pero no los agarra, los puede sostener por unos segundos; agita los brazos y las piernas ante algún estímulo.

– Al tercer mes comienza a mirarse las manos y a incorporarlas como propias; también puede llevárselas a la boca en forma voluntaria.

  • 4 meses

– Agudeza visual. Mira con mayor atención las caras y objetos.

– Empieza a diferenciar los sonidos.

– Es capaz de moverse sobre su propio eje, dándose vuelta de un lado a otro.

– Sostiene mucho mejor la cabeza.

– Sigue con la mirada los objetos.

– Manifiesta a través de la risa o el llanto los distintos estados de ánimo.

– Aparecen los primeros balbuceos y es capaz de imitar algunos sonidos sencillos.

– Se sienta solito durante algunos segundos, pero con algún apoyo.

  • 5 / 6 meses

– Se mantiene sentado un largo rato.

– Permanece despierto durante más tiempo y se interesa por todo lo que lo rodea.

– Puede pasarse los objetos de una mano a otra.

– Toca, sostiene y se lleva a la boca todos los objetos que están a su alcance.

– Cuando se le cae un juguete lo recoge.

– Se comunica con gestos.

– Se entretiene con su propio cuerpo, se chupa los pies y las manos.

– Reconoce a sus familiares y los distingue de los extraños.

– Puede mantener cosas con ambas manos.

– Emite sonidos más agudos y grita.

– Le gusta que los demás jueguen a esconderse y aparecer.

  • 7 / 8 meses

– Gatea.

– Imita gestos y monerías.

– Es capaz de saludar y despedirse con las manos; pone la mejilla para que le den un beso.

– Tira y los suelta los juguetes para que los demás los recojan.

– Distingue el sí y el no.

– Reconoce su propio nombre cuando alguien lo llama.

  • 9 / 10 meses

– Entiende órdenes simples como “ven”, “siéntate”, “para”…

– Es muy sensible y llora, percibe si un adulto está enfadado aunque no sea con él.

– Señala con el dedo índice los objetos que desea obtener o le llaman la atención.

– Puede usar palabras de dos sílabas.

– Empieza la etapa de investigación. Se desplaza por toda la casa “explorando” su entorno, abriendo cajones y armarios.

– Entiende cuando lo van a llevar de paseo y expresa su satisfacción.

– Puede comer solo.

  • 11 / 12 meses

– Es muy probable que camine solo, sin tener la estabilidad necesaria por lo que las caídas serán numerosas.

– Incorpora sus primeras palabras que por lo general son papá y mamá; puede nombrar objetos que le son familiares: agua, pan, etc.

– Tiene un mayor conocimiento de su casa y de las cosas que hay en ella.

– Conoce partes del cuerpo y las señala cuando se las nombran.

– Es capaz de expresar sentimientos de amor, celos y fastidio.

– Puede sostener solo con las dos manos la taza de leche o el vaso de agua.

– Disfruta cuando sus padres están con él y trata de llamarles la atención.

– Demuestra interés ante las distintas imágenes de libros o revistas que le muestran.

– Puede introducir objetos dentro de otros y vaciar recipientes.

  • 15 meses

– Es capaz de levantarse y caminar solo, aunque a veces pierda estabilidad.

– Trepa las escaleras; únicamente las sube pero con ayuda.

– Disfruta chapotear en la bañadera.

– Puede beber solo de una taza y luego apoyarla sobre una mesa.

– Sabe hacer garabatos sobre un papel y aplaudir antes sus logros.

– Emite palabras ininteligibles; utiliza con claridad unas pocas (mamá, papá, nene, agua etc.) aunque entienda muchas más.

– Obedece instrucciones sencillas.

– Cuando quiere un objeto lo señala.

– Le agrada que le lean cuentos y señala las imágenes.

– Disfruta de otros niños, pero no sabe compartir sus juguetes.

– Muestra interés en la televisión y en algunos programas para niños.

– Suele demostrar temor ante las personas desconocidas

  • 18 meses

– Es capaz de subir y bajar escaleras solo, agarrándose de la baranda o tomado de la mano.

– Se sienta solo en una silla baja.

– Disfruta saltando y corriendo libremente.

– Es capaz de sacarse algunas prendas de vestir.

– Construye torres con cubos.

– Hace garabatos y algunos trazos.

– Tiene un vocabulario más amplio y se le entienden mejor algunas palabras.

– Disfruta de la música y puede entonar alguna canción.

– Puede señalar partes de su cuerpo: el pelo, los ojos, la boca, la oreja, etc.

– Juega al escondite, disfrutando tanto cuando lo descubren como cuando encuentra al que se escondió

– Puede mantener el interés durante más tiempo cuando le leen un cuento.

– Señala con el dedo las imágenes que más conoce de los libros o revistas.

– Puede jugar junto a otros niños pero no con ellos, todavía no comparte sus juegos.

– Puede obedecer dos órdenes sencillas al mismo tiempo: tomar un juguete y ponerlo en su lugar.

– Le gusta imitar a sus familiares: hacer como si hablara por teléfono, como si limpiara la casa o como si leyera una revista.

  • 24 meses

– Camina y corre con soltura.

– Sube y baja escaleras sin ninguna ayuda.

– Puede patear una pelota sin perder el equilibrio.

– Disfruta bailando al ritmo de la música.

– Es capaz de dibujar círculos.

– Puede construir torres altas, de hasta 6 ó 7 cubos.

– Tiene bastante más desarrolladas las habilidades manuales: puede girar picaportes, lavarse y secarse las manos, ponerse los zapatos, etc.

– Habla sin parar y hace preguntas, aunque no se exprese correctamente.

– Pide cosas cotidianas como las comidas y bebidas que más le gustan.

– Puede recordar algún episodio cotidiano y relatarlo.

– Puede controlar esfínteres, especialmente la caca, mientras que la orina por lo general se logra a partir de los dos años y medio.

– Comienzan las típicas rabietas cuando no consigue lo que quiere.

Control de Esfínteres: Orina y Heces

Los términos científicos son Enuresis y Encopresis.

El control de esfínteres suele ser para los niños y los padres un periodo de tensión, esta tensión se agudiza para los padres cuando el niño tarda en lograrlo, y para el niño cuando tiene que soportar exigencias y reproches.

Conviene tener presente que cada niño es diferente en la adquisición de habilidades. El control de esfínteres suele empezar a aprenderse en torno a los dos años y la mayoría de los niños controlan perfectamente sus esfínteres hacia los cuatro años y medio (control diurno y nocturno). Pero, en ocasiones, el aprendizaje del control de esfínteres se retrasa por distintas razones:

  • Al niño no le molesta estar sucio.
  • Pereza.
  • Cuando está entretenido, no va al baño. “Se le olvida”.
  • No quiere madurar, rechaza ser mayor.
  • No ha adquirido hábitos o tiene dificultades con los límites.
  • Lo utiliza como forma de llamar la atención.
  • No es consciente de la importancia de controlar sus necesidades.
  • Problemas físicos/médicos.
  • Otras razones.

La enuresis es un problema evolutivo de la micción. La definición más aceptada por la comunidad científica a efectos diagnósticos y como criterio a efectos epidemiológicos establece que la enuresis consiste en la “emisión involuntaria y persistente de orina durante el día o la noche, después de una edad en la que el niño ya debería haber aprendido a controlar la micción (5 años) y no existen indicios de patología”. Se manifiesta si el niño no ha aprendido a evacuar voluntariamente la orina en los lugares adecuados, es decir, si la micción no se realiza bajo control del individuo.

Con respecto a la encopresis, no hay una definición consensuada de lo que es. Se refiere a una pauta de defecación inadecuada, consistente en que el niño evacua su intestino en lugares socialmente inapropiados cuando ya tiene una edad suficiente para defecar en el sitio correcto (retrete) y no padece ninguna enfermedad orgánica que pueda explicarlo.

Es necesario analizar los motivos por los que un niño no adquiere correctamente el hábito de este control en edades en las que otros niños ya lo han adquirido, con el correspondiente inconveniente para las relaciones sociales; excursiones, colegio, celebraciones familiares, etc.

En ocasiones, un retraso en el control de esfínteres puede tener causas biológicas o hereditarias, es necesario descartar estas causas antes de comenzar un tratamiento.