Síndrome del Cuidador

Gabinete de Psicología Montserrat Guerra

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SINDROME DEL CUIDADOR – No es raro que los cuidadores sean víctimas de una depresión leve o incluso más grave como resultado de las exigencias permanentes de cuidar a un ser querido enfermo, es lo que se conoce como Síndrome del Cuidador, que consiste en un agotamiento intenso, mostrando una sintomatología múltiple que afecta a sus capacidades físicas, psicológicas y de relación social.

Al esforzarse por darle el mejor cuidado posible a un familiar o amigo, los cuidadores muchas veces sacrifican sus propias necesidades físicas y emocionales. Además, las vivencias emocionales y físicas del cuidado (hay enfermos muy difíciles de cuidar) pueden llevar a una situación límite, incluso a las personas más capaces. Los sentimientos resultantes de ira, ansiedad, tristeza, aislamiento, agotamiento (junto con la sensación de culpa por albergar esos sentimientos) pueden ser una carga muy pesada.

Todas las personas tienen en algún momento sentimientos negativos que surgen y desaparecen con el tiempo, pero cuando esos sentimientos cobran una mayor intensidad y hacen que los cuidadores se sientan totalmente fatigados, que lloren con frecuencia o que se enojen fácilmente con el enfermo/dependiente o con otras personas, pueden ser una señal de advertencia de la depresión.

El perfil medio del cuidador de una persona dependiente es:

  • Mujer de edad media
  • Familiar directo del afectado (pareja, madre, padre, hijo, hija…).
  • Muy voluntariosa y dispuesta.
  • Trata de compaginar el cuidado de su familiar con sus responsabilidades ordinarias.
  • Cree que ésta será una situación llevadera y que no se prolongará demasiado tiempo.
  • Espera ser ayudada por su entorno más cercano.
  • Va asumiendo una gran carga física y psíquica.
  • Se responsabiliza por completo de la vida del afectado (medicación, visitas médicas, cuidados, higiene, alimentación, etc.).
  • Va perdiendo paulatinamente su independencia ya que el enfermo cada vez le absorbe más.
  • Se desatiende a sí misma: no tiene tiempo libre para su ocio, abandona sus aficiones, no sale con sus amistades… y acaba paralizando durante largos años su proyecto vital.
  • Su calidad de vida va empeorando, por el empeoramiento del paciente que requiere de más atenciones o porque su vida se va estrechando.

Las 7 actitudes positivas del cuidador:

Recomendaciones para el cuidador:

  1. Descanse cada día lo suficiente. Si el cuidador enferma las cosas se pondrán peor.
  2. Evite el alcohol para animarse.
  3. Haga todo lo que pueda para conservar su propia salud. Vaya al médico periódicamente, consúltele lo que le duele, lo que siente, etc. y explíquele su situación personal. Muchas veces el cuidador debe medicarse por prescripción médica, para evitar el insomnio, la angustia o la depresión. También es frecuente la aparición de lesiones musculares, dolores de espalda, cervicales, etc., por el esfuerzo de mover al enfermo, para levantarle, ducharle, etc., que deben de ponerse en conocimiento del médico.
  4. No se aísle. A pesar de todo, continúe quedando con los buenos amigos que le quedan, acuda a reuniones sociales. El cuidador necesita tener amigos y también nuevos amigos relacionados con la situación que está viviendo.
  5. Procure mantener alguna de las actividades que siempre le han divertido: ir al cine, pasear, tocar el piano, pintar, hacer punto, hacer crucigramas.
  6. La risa, el amor y la alegría son fundamentales para su bienestar y para su vida con el enfermo. Si tiene la suerte de sentirse bien “en medio del temporal”, no se avergüence de ello. Procure buscar personas, cosas, situaciones y actividades que le satisfagan. Una persona serena irradia armonía, y si además se ríe, relajará el ambiente. El enfermo vivirá mejor con su alegría.
  7. Procúrese un tiempo semanal. Busque a un familiar, ayudante, familiar… que cuide del enfermo unas horas a la semana para que usted pueda salir y relajarse. Y no olvide tomarse unas vacaciones, al menos anualmente, después de haber descansado verá las cosas con mayor serenidad.