TDAH Santander

Gabinete de Psicología Montserrat Guerra

TDAH Cantabria – TDAH Santander – Deficit de Atención Santander

¿Qué es el TDAH?

TDAH Santander – TDAH son las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Se trata de un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad.

Los síntomas (que veremos más adelante en detalle) más habituales producidos por este trastorno son:
-Inatención: Dificultad para mantener la atención, sobre todo en situaciones de baja estimulación.
-Hiperactividad: Falta de inhibición o control cognitivo sobre los impulsos asociado con inquietud motora.
-Impulsividad: Falta de inhibición o control cognitivo sobre los impulsos.

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    ¿Qué lo provoca?

    TDAH Santander – Debido a la complejidad del TDAH, no puede identificarse una sola causa. Se considera que es un trastorno heterogéneo con diferentes subtipos, resultado de las distintas combinaciones de los diversos factores de riesgo que actúan conjuntamente.

    Sin embargo, sí que se ha identificado que las causas del TDAH se deben a factores principalmente genéticos y ambientales (prenatales, perinatales, y posnatales).

    Se consideran factores ambientales del TDAH (entre otros): los traumatismos craneoencefálicos en la infancia, las infecciones del sistema nervioso central, la prematuridad, la encefalopatía hipóxico-isquémica, el bajo peso al nacimiento o el consumo de tóxicos como el alcohol o el tabaco en el embarazo.

    El TDAH tiene una heredabilidad del 76% (es decir, que en una población media, el 76% de los factores vinculados con el TDAH están relacionados con los genes, y el resto a factores no genéticos).

    Los estudios han demostrado que los familiares de personas con TDAH tienen un riesgo cinco veces mayor que las personas sin antecedentes familiares de TDAH.

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      ¿Qué síntomas tiene?

      TDAH Santander – El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) tiene 3 síntomas nucleares (principales):

      – falta de atención

      – hiperactividad

      – impulsividad

      Estos síntomas pueden manifestarse con una intensidad variable en cada paciente y pueden presentarse de forma independiente. Por lo tanto, el perfil sintomatológico de los afectados variará en intensidad.

      Es frecuente encontrar estas características de falta de atención, hiperactividad o impulsividad en conductas propias de la infancia, puesto que es natural que los niños estén muy activos, presten poca atención, escuchen poco… Pero es importante diferenciar entre un comportamiento “normal” y uno que no lo es.

      Para que se pueda plantear un posible diagnóstico de TDAH, se deben cumplir los siguientes criterios:

      – manifiesta estas conductas o algunas de ellas de forma desproporcionada comparado con los otros niños de su edad y respecto a su grado de desarrollo.
      – está presente desde una edad temprana (antes de los 12 años).
      – afecta en al menos dos ambientes distintos de la vida del niño: escolar, social y/o familiar.
      – deteriora significativamente su calidad de vida.
      – no es causado por un problema médico, tóxico u otro problema psiquiátrico.

      Es importante acudir a un profesional de la salud especializado en TDAH para que pueda realizar un diagnóstico clínico apropiado y evitar así un diagnóstico erróneo. En el Gabinete de Psicologia de Santander tenemos pruebas de diagnostico para su detección y elaboramos el informe correspondiente para el abordaje de TDHA.

      Hiperatividad TDAH:

      Si usted observa estos síntomas en su hijo/a:
      – se mueve en momentos en los que no resulta adecuado
      – le cuesta permanecer quieto cuando es necesario
      – habla en exceso
      – hace ruidos constantemente, incluso en actividades tranquilas
      – tiene dificultad para relajarse
      – cambia de actividad sin finalizar ninguna
      – tiene falta de constancia

      La hiperactividad puede manifestarse de forma distinta en las diferentes etapas de la vida, aunque la descripción de los síntomas sí que permanece igual para niños y adultos.

      Deficit de Atención:

      Si usted observa estos síntomas en su hijo/a:

      – tiene dificultad para mantener la atención durante un tiempo prolongado
      – no presta atención a los detalles
      – presenta dificultades para finalizar tareas
      – le cuesta escuchar, seguir órdenes e instrucciones
      – es desorganizado en sus tareas y actividades
      – suele perder u olvidar objetos
      – se distrae con facilidad
      – no concluye lo que empieza
      – evita las actividades que requieren un nivel de atención sostenido
      – cambia frecuentemente de conversación
      – presenta dificultades para seguir las normas o detalles de los juegos

      El déficit de atención suele aparecer generalmente cuando se inicia la etapa escolar, debido a que se requiere una actividad cognitiva más compleja. Por lo general, persiste de forma significativa durante la adolescencia y la edad adulta.

      Impulsividad:

      Si usted observa estos síntomas en su hijo/a:

      La persona que padece impulsividad se caracteriza por que:
      – es impaciente
      – tiene problemas para esperar su turno
      – no piensa antes de actuar
      – interrumpe constantemente a los ddemás
      – tiene respuestas prepotentes: espontáneas y dominantes
      – tiende a “toquetearlo” todo
      – suele tener conflictos con los adultos
      La impulsividad se refiere fundamentalmente a la dificultad para pensar las cosas antes de actuar. Esto supone un gran problema, ya que el paciente puede ponerse en peligro y vivir situaciones conflictivas principalmente en la edad adulta.

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        ¿A qué personas afecta en mayor medida? ¿Hay un grupo de riesgo?

        TDAH Santander – Desde una edad temprana: antes de los 12 años. Un estudio reciente sugiere que la prevalencia en España es de 6,8%.

        Pese a la alta prevalencia del TDAH, nos encontramos ante una realidad social de desconocimiento sobre el trastorno. En un estudio realizado en España con el objetivo de conocer el grado de conocimiento sobre el TDAH de la población general, solamente un 4% de los encuestados reconocían el término TDAH y un 33% consideraba que el TDAH se debía a un entorno familiar o escolar desorganizado.

        La falta de formación, información y atención sobre el TDAH tiene consecuencias negativas directas sobre los pacientes, sus familiares, amigos y otras personas de su entorno, que sufren el estigma, la insensibilidad y la falta de consideración hacia el trastorno.

        En la población pediátrica, se identifica el TDAH más en varones que en mujeres. La mayoría de los expertos creen que se comunica una incidencia mucho menor de TDAH en niñas y mujeres adolescentes.
        Se estima que más del 80% de los niños que presentan el trastorno continuarán padeciéndolo en la adolescencia, y entre el 30-65% lo presentarán también en la edad adulta. Sin embargo, las manifestaciones del trastorno irán variando notablemente a lo largo de la vida. Sólo un buen tratamiento.

        Muchos de los adultos con TDAH han compensado sus deficiencias y han aprendido a controlar las consecuencias negativas, que no constituyen un impedimento importante en el desarrollo de buena parte de su actividad. Sin embargo, otros no han desarrollado adecuadamente algunas de las facetas básicas de la persona, sufriendo trastornos de la personalidad, alteraciones emocionales graves, problemas afectivos o laborales, mayores tasas de accidentes de tráfico, dificultades en las relaciones sociales…

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          ¿Podemos prevenirlo? ¿Cómo se cura?

          TDAH Santander – Una vez diagnosticado el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad por un psicólogo especialista infantil, la mayor preocupación de padres y docentes debe ser responder a las Necesidades Educativas Especiales del niño. La sensibilización, la información y intervención aseguran el correcto tratamiento del trastorno.

          Es especialmente importante para el niño con TDAH que se adapten espacios, itinerarios, actividades, horarios y profesorado especializado a sus necesidades específicas. Desde la ignorancia o el sentimiento de desorientación es difícil ayudar al niño.

          Existen varios factores que ayudan a una buena evolución del trastorno:

          -Un diagnóstico precoz
          -Una educación coherente por parte de los padres
          -La transmisión de valores positivos y estabilidad familiar
          -El conocimiento por parte de los profesores y adaptación de las actividades educativas
          -La colaboración entre los padres y la escuela
          Por el contrario, los siguientes factores pueden empeorar el pronóstico de TDAH:
          -Un diagnóstico retardado
          -Fracaso escolar
          -Una educación demasiado permisiva o severa
          -Desavenencias y hostilidad entre los padres
          -Problemas de salud en el niño
          -Precedentes familiares de alcoholismo, conductas antisociales u otros trastornos mentales

          La colaboración entre colegio y familia es fundamental para un tratamiento efectivo. En muchos casos, el niño necesitará una valoración pedagógica que determine sus necesidades académicas, así como un plan de intervención escolar personalizado. Por otra parte, el profesorado debe informar a los padres a lo largo de todo el curso escolar, intercambiando información y experiencias, fomentando la colaboración entre la escuela y la familia.

          El niño con TDAH no puede dejar de serlo, dado que no se puede hacer que desaparezcan las causas de su trastorno (una alteración evolutiva que afecta a la maduración de algunas de sus funciones mentales y a su desarrollo). Sin embargo, es posible mitigar o eliminar las consecuencias negativas o síntomas que produce este trastorno.

          Un buen tratamiento, aplicado desde muy temprana edad, puede evitar los déficits en las capacidades afectadas por el trastorno y en el proceso de aprendizaje, que interfieren en la maduración del niño. En la mayor parte de los casos “dependiendo del tiempo de evolución del trastorno sin tratamiento”, se pueden evitar las limitaciones en el rendimiento escolar, en la percepción de sí mismo y del entorno, el desarrollo de la competencia social, etc.

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