Traumas y Duelos

Gabinete de Psicología Montserrat Guerra

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Traumas:

Un trauma es una herida psíquica que sufren algunas personas como consecuencia de un suceso o conjunto de sucesos negativos en su vida y que les afecta de forma dramática causándoles dolor y angustia emocional.

Estos sucesos negativos dejan huella en la persona que lo sufre, modifican su personalidad y afectan a su actitud y comportamientos futuros evitando esas situaciones como un mecanismo de defensa, al no haber sido capaces de asimilarlo ni haber podido adaptarse a la nueva situación.

Es importante aclarar que el trauma, en ocasiones, es el resultado de lo que se percibió y no de lo que realmente sucedió. Puede ocurrir por ejemplo que una persona durante su infancia se sintiera rechazada o no querida, pero esto no significa que efectivamente haya sido así, ya que pueden existir lagunas informativas o su percepción sean los recuerdos infantiles.

La vida de las personas está llena de vivencias y recuerdos, algunos agradables y otros tristes y dolorosos. El problema surge cuando los recuerdos desagradables dejan huella, es decir, estos recuerdos se viven con especial intensidad y causan un profundo dolor y angustia, quienes los sufren tratan de olvidarlos y no lo consiguen porque acuden a su mente una y otra vez.

Otras veces ocurre que como consecuencia del fuerte impacto que puede causar un acontecimiento en una persona, no consigue recordarlo o tiene lagunas en su memoria que le impide averiguar qué fue lo que sucedió realmente. Es fundamental descubrir el origen de esos temores para aprender a enfrentarse al problema y poder solucionarlo.

Algunas situaciones que pueden provocar un trauma:

  • Violencia y/o acoso.
  • Abusos sexuales, físicos y/o verbales.
  • Experiencias con desastres naturales como terremotos, fuegos, inundaciones, etc.
  • Pérdidas.
  • Haber visto o estado inmerso en accidentes graves o situaciones duras.
  • Problemas médicos que provocan impotencia y desenlaces inesperados.
  • Muerte o desaparición de un ser cercano.
  • Hechos percibidos como peligrosos, lo sean o no realmente.
  • Otros.

Duelos:

El duelo es un proceso mental de intensidad y duración variable por el que pasa un individuo que sufre una pérdida (una persona querida, también se da hacia mascotas que han sido muy queridas). En sí mismo, el duelo es un proceso normal que cumple una función adaptativa: ayudarnos a asimilar la pérdida y aprender a vivir sin la persona que se ha ido.

Superar el duelo por la muerte de un ser querido es uno de los mayores retos a los que todos nos enfrentamos en nuestra vida. En la mayor parte de los casos el duelo se resuelve con el paso del tiempo y la persona puede continuar con su estabilidad emocional, pero hay ocasiones en que no se consigue elaborar la pérdida.

La elaboración del duelo tras una muerte supone pasar por emociones dolorosas que constituyen las diferentes etapas o fases del duelo, pero estas emociones no se presentan de forma ordenada y muchas veces aparecen mezcladas unas con otras.

En 1969 se describieron por primera vez las 5 fases del duelo, que fueron propuestas por Elisabeth Kübler-Ross. Hay que tener en cuenta que no necesariamente se producen en un orden específico ni duran lo mismo para todas las personas. A menudo nos movemos entre varias etapas antes de lograr una aceptación más pacífica de la muerte o la pérdida. La clave para comprender las fases del duelo es no sentir que debemos pasar por todas ellas. Es más útil mirarlas como guías entendiendo que muchos sentimientos, sensaciones y pensamientos se pueden dar en nosotros cuando perdemos a un ser querido.

Cada persona es un mundo y algunas exteriorizan fácilmente sus emociones mientras otras experimentarán su dolor más internamente y no son capaces de llorar. No debemos juzgar la forma en que una persona experimenta su dolor, ya que cada uno va a experimentarlo de una forma diferente.

Fases del duelo por la pérdida de un ser querido:

  • Negación.
  • Culpa.
  • Desesperanza.
  • Rabia.
  • Aceptación.

1. Negación

La primera reacción que mostramos tras una pérdida dolorosa es negar la realidad de la situación. Muchos suelen pensar: “Esto no está pasando, esto no puede estar pasando”. Es una reacción normal y una manera de racionalizar las emociones abrumadoras. Es un mecanismo de defensa que amortigua el impacto inmediato (amortigua el golpe y aplaza el dolor). Bloqueamos las palabras y escondemos los hechos (Nos permite no tener un cambio de humor drástico). Algunas personas pueden actuar con una normalidad irreal. Esta etapa no puede durar indefinidamente porque choca con la realidad.

2. Ira

Otra de las fases del duelo es la ira. A medida que los efectos de ocultación y de la negación comienzan a desgastarse, la realidad y el dolor afloran. La ira es producto de la frustración, la rabia de no poder hacer nada por arreglarlo. La intensa emoción de dolor se desvía, reorientándose, y se expresa de manera contradictoria en forma de ira. El enojo puede estar dirigido a objetos inanimados, a extraños, a amigos o familiares. La ira puede enfocarse también hacia el ser querido fallecido u otras personas buscando culpables. Aunque racionalmente, sabemos que la persona no tiene la culpa. Emocionalmente, sin embargo, podemos sentirnos resentidos con ella por causarnos tanto dolor al dejarnos. Nos sentimos culpables por estar enfadados, y esto nos hace enfadarnos más aún. La muerte es percibida como el resultado de una decisión y por eso se buscan culpables.

Hay un choque de ideas: querer la vida y ser mortal. Puede ser un periodo de estallidos de ira.

3. Negociación

Esta es una reacción normal a los sentimientos de impotencia y vulnerabilidad, es a menudo una necesidad de recuperar el control. Suele pasar en periodos anteriores y posteriores. En realidad, surge la esperanza de que se puede de algún modo retrasar el dolor.

  • Si hubiéramos buscado atención médica antes …
  • Si hubiéramos tratado de ser mejor persona con él/ella …

En secreto, podemos hacer un trato con Dios o nuestro poder superior, en un intento de posponer lo inevitable. Esta es una débil línea de defensa para protegernos de una realidad dolorosa. Suele ser breve.

4. Depresión

La depresion, es nuestra preparación frente a la separación y la despedida personal de nuestro ser querido. Puede aparecer una profunda sensación de vacío, choque con la realidad o crisis existencial (la muerte como algo irreversible y que la otra persona nunca volverá a estar). A veces todo lo que realmente necesitamos es un abrazo.

5. Aceptación

Dentro de las fases del duelo, esta fase se caracteriza por la retirada y la tranquilidad final. Esto no significa que sea un período de felicidad, es más bien un período de paz, es el momento en el que hacemos las paces con la pérdida que hemos sufrido, dándonos la oportunidad de vivir nuevamente a pesar de la ausencia.

Es un periodo de adaptarse a la nueva vida y aceptar que es lo correcto, reorganizando ideas. Es un periodo de falta de sentimientos extremos y cansancio.

En caso de duelo por muerte, suele persistir hasta los 6 meses cuando se trata de la pérdida de un ser querido muy allegado (Madre, hijo, cónyuge…). En el caso de que los síntomas no cesaran después de este período de tiempo y provocaran problemas para desenvolverse en su vida rutinaria, es muy importante acudir a un profesional.

Superar una pérdida a través de la terapia psicológica:

Aunque el dolor que conlleva la muerte de un ser querido es inevitable, un psicólogo puede aligerar la carga del sufrimiento y guiar a la persona en la elaboración del duelo, resolviendo los sentimientos.

La terapia psicológica para el tratamiento del duelo nos ayuda a manejar la ansiedad, la culpa, la rabia o la tristeza que sobrevienen tras la muerte de un ser querido.

En muchas ocasiones, patologías como la depresión o los trastornos de ansiedad tienen su origen en un duelo mal elaborado.