DISLEXIA EN ADULTOS Y JÓVENES

- – ¿Qué es la dislexia?
- – ¿Qué tipos de dislexia existen?
- – La dislexia en adultos: el trastorno invisible
- – ¿Qué pasa cuando no se diagnostica?
- – Evaluación de dislexia, disgrafía y discalculia en Santander
- – ¿En qué momento nos podemos dar cuenta en la adultez?
- – Comorbilidad entre la dislexia y otras afecciones psicológicas
Cuando escuchamos la palabra dislexia, mucha gente piensa que se trata simplemente de «cambiar letras o números», o que quienes la tienen son vagos, distraídos o que no quieren estudiar. Por desgracia, estos mitos han llevado a que muchas personas con dislexia sean incomprendidas, etiquetadas injustamente y hasta burladas, haciéndoles sentir que no valen o que no son capaces. Pero la realidad es muy diferente.
La dislexia no tiene nada que ver con la inteligencia, la pereza o la falta de interés. Es un trastorno del aprendizaje, lo que significa que el cerebro de la persona funciona de una forma distinta, sobre todo a la hora de leer, escribir u organizar las palabras. En otras palabras, la dislexia afecta en el cómo una persona entiende y trabaja con el lenguaje, tanto al leer como al escribir o hablar, aunque tenga buenas capacidades en muchas otras áreas.
No es un problema de vista, ni se «cura», ni se supera con más esfuerzo. Es como si el cerebro tomara un camino alternativo para entender las palabras, y eso puede hacer que ciertas tareas (como leer en voz alta, escribir sin faltas, o comprender textos largos) resulten mucho más difíciles o lentas.
Aunque la mayoría de los casos se detectan en la infancia, muchas personas llegan a la edad adulta sin saber que tienen dislexia. Simplemente han vivido con dificultades sin comprender por qué, hasta que un día, por alguna razón, descubren que lo que les pasa tiene nombre. A veces se dan cuenta porque en el trabajo tienen problemas con los correos, las instrucciones escritas o las presentaciones; otras veces es al ayudar a sus hijos con los deberes cuando reconocen en ellos lo mismo que les pasó a ellos.
¿QUÉ TIPOS DE DISLEXIA EXISTEN?
Así como no hay dos personas iguales, tampoco hay dos cerebros que funcionen exactamente igual. Por eso, los efectos de la dislexia pueden variar mucho de una persona a otra. Algunas personas tienen más dificultad al leer, otras al escribir, y otras incluso al entender lo que leen. Lo que sí tienen en común todos los que tienen dislexia es que esta condición les acompaña toda la vida. No desaparece, aunque con apoyo adecuado, sobre todo si se empieza desde pequeños, se pueden mejorar mucho las habilidades lectoras y escribir con más facilidad.
Hoy en día, han identificado diferentes tipos de dislexia, y cada uno se presenta de forma distinta dependiendo de cómo funcione el cerebro de la persona.
1. Dislexia adquirida
Este tipo de dislexia aparece después de una lesión en el cerebro, como un accidente o una enfermedad neurológica. No es común en niños, sino que se da cuando alguien que antes no tenía dislexia empieza a tener dificultades para leer o escribir después de un daño cerebral.
2. Dislexia evolutiva
Es la más habitual. Aparece desde la infancia, sin que haya habido ningún daño físico en el cerebro, simplemente porque este procesa el lenguaje de una forma diferente.
Dentro de este grupo, se distinguen varios tipos, según qué parte del proceso de lectura esté más afectada:
- Dislexia superficial Su dificultad principal está en la ruta visual, es decir, en reconocer las palabras rápidamente con solo verlas. Leen palabra por palabra, como si estuvieran descifrando cada letra, por lo que leen más despacio. Suelen cometer errores como añadir, quitar o cambiar letras y tienen faltas de ortografía frecuentes.
- Dislexia fonológica El problema está en la ruta del sonido, es decir, en la capacidad de leer “por sonidos” (por ejemplo, leer la palabra «sol» como /s/-/o/-/l/). A estas personas les cuesta leer palabras largas o poco conocidas, porque no pueden dividirlas bien en sílabas o sonidos. También cometen errores como confundir letras parecidas (como la p con la q, la m con la n, o la t con la d), o se saltan letras al leer o escribir.
- Dislexia profunda Este es el tipo más severo. Afecta tanto a la ruta visual como a la fonológica, lo que hace que leer sea especialmente difícil. Pueden confundir palabras que se parecen visualmente (como “casa” y “cosa”) y también cometer errores de significado, como leer “perro” en lugar de “gato”.
LA DISLEXIA EN ADULTOS: EL TRASTORNO INVISIBLE
Cuando pensamos en dislexia, solemos imaginar a niños con dificultades en el colegio. Pero lo cierto es que muchas personas llegan a la adultez sin saber que la tienen. A esto se le llama «dislexia no diagnosticada» y es más común de lo que parece.
¿QUÉ PASA CUANDO NO SE DIAGNOSTICA?
Vivir con dislexia sin saberlo puede tener consecuencias importantes:
- Baja autoestima: Sentirse torpe, inseguro o incapaz, sobre todo en entornos que exigen leer o escribir con rapidez.
- Estrés y ansiedad: Especialmente en situaciones como leer en voz alta, escribir correos, o rellenar formularios.
- Problemas laborales o académicos: Evitar ciertos estudios o trabajos por miedo a no estar a la altura.
- Sensación de frustración constante: Saber que uno entiende las cosas, pero no poder expresarlas bien por escrito.
Muchos adultos con dislexia cuentan que pasaron años creyendo que eran “tontos” o “malos para estudiar”, cuando en realidad simplemente necesitaban otro tipo de apoyo.
EVALUACIÓN DE DISLEXIA, DISGRAFÍA Y DISCALCULIA EN SANTANDER (CANTABRIA)
En nuestro Gabinete de Psicología en Santander realizamos evaluaciones especializadas para detectar dislexia, disgrafía y discalculia, tanto en niños a partir de los 5 años como en adultos.
Estas dificultades del aprendizaje pueden afectar el rendimiento académico y el bienestar emocional si no se identifican a tiempo. A través de pruebas diagnósticas validadas y una atención personalizada, ofrecemos un enfoque integral que permite comprender cada caso y orientar el tratamiento adecuado.
Si tienes dudas sobre el desarrollo de la lectura, la escritura o el cálculo en tu hijo o en ti mismo, puedes consultarnos sin compromiso. Estamos aquí para ayudarte.
¿EN QUÉ MOMENTOS NOS PODEMOS DAR CUENTA EN LA ADULTEZ DE QUE TENEMOS DISLEXIA?
Es habitual que algunos adultos descubran que tienen dislexia por casualidad o a raíz de un cambio en su vida, como por ejemplo:
- Cuando ayudan a sus hijos con los deberes y notan que ellos tienen las mismas dificultades que ellos tenían de pequeños.
- Al volver a estudiar en la edad adulta y ver que siguen teniendo los mismos problemas con la lectura o la escritura.
- Por recomendación de un terapeuta o un orientador laboral que nota ciertas señales.
- En el trabajo, cuando deben escribir informes, hacer presentaciones o comunicarse por escrito con frecuencia.
Recibir un diagnóstico en la adultez puede ser un alivio, porque pone nombre a algo que llevaba años afectando la vida de la persona sin explicación. Le permite comprender su historia de otra manera y buscar herramientas para vivir con más confianza y menos culpa.
COMORBILIDAD ENTRE LA DISLEXIA CON OTRAS AFECCIONES PSICOLÓGICAS
La comorbilidad entre la dislexia y otras afectaciones psicológicas es bastante frecuente. La palabra «comorbilidad» se refiere a la presencia de dos o más trastornos que ocurren al mismo tiempo en una misma persona. En el caso de la dislexia, no solo hablamos de dificultades para leer o escribir, sino también de cómo estas pueden ir acompañadas de otros trastornos del neurodesarrollo, emocionales o conductuales.
Algunas comorbilidades pueden ser:
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- TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) Es la comorbilidad más frecuente. Se estima que entre el 30% y 50% de las personas con dislexia también presentan TDAH. Esto puede dificultar aún más el proceso de aprendizaje, ya que el TDAH afecta la atención sostenida, la organización, la memoria de trabajo y el control de impulsos.
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- Trastorno de ansiedad y depresión Las personas con dislexia, sobre todo si no han sido diagnosticadas ni comprendidas, pueden desarrollar baja autoestima, ansiedad ante tareas escolares o laborales, miedo a leer en público, e incluso síntomas depresivos.
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- Disgrafía y Disortografía
Aunque no son trastornos emocionales, son dificultades del aprendizaje que muchas veces se dan junto a la dislexia.
- Disgrafía: dificultad para escribir a mano de forma clara o legible.
- Disortografía: dificultad para aplicar las normas ortográficas correctamente.
- Disgrafía y Disortografía
Aunque no son trastornos emocionales, son dificultades del aprendizaje que muchas veces se dan junto a la dislexia.
- Discalculia Algunas personas con dislexia también tienen problemas para comprender los números, realizar cálculos o entender conceptos matemáticos básicos. Esto puede deberse a dificultades en la memoria de trabajo o el procesamiento secuencial.
Sara Trueba, Psicóloga clínica Gabinete de Psicología de Santander
A continuación les proponemos lecturas y recursos en torno a este tema de interés:
BIBLIOGRAFÍA Y GUÍAS RECOMENDADAS
Manual sobre dislexia – Texas Education Agency (2024)
https://tea.texas.gov/academics/special-student-populations/special-education/texas-dyslexia-handbook-2024-spanish.pdf
Este manual, traducido al español, proporciona información detallada sobre la identificación y el apoyo a personas con dislexia, incluyendo a la población adulta. Es una herramienta útil tanto para personas con dislexia como para educadores y familiares.
Guía de dislexia en la población adulta
https://blogsaverroes.juntadeandalucia.es/orientacionalmeria/files/2019/04/08_CuadOri_Dislexia_Adultos_almeria.pdf
Elaborada por la Junta de Andalucía, esta guía ofrece una visión clara sobre cómo se manifiesta la dislexia en adultos, especialmente en el ámbito universitario. Incluye información sobre evaluación, estrategias de apoyo y recursos disponibles.
ARTÍCULOS
Dislexia en adultos: Desafíos y soluciones en el día a día – Neurodivergente.es (2024)
«https://neurodivergente.es/dislexia-en-adultos-desafios-y-soluciones-en-el-dia-a-dia/» target=»_blank» rel=»noopener»>https://neurodivergente.es/dislexia-en-adultos-desafios-y-soluciones-en-el-dia-a-dia/
Este artículo explora cómo la dislexia afecta a los adultos en su vida cotidiana y presenta estrategias prácticas para superar los desafíos asociados.
Recursos en Español – International Dyslexia Association (2023)
«https://dc.dyslexiaida.org/dyslexia/new-fact-sheets/recursos-en-espanol/» target=»_blank» rel=»noopener»>https://dc.dyslexiaida.org/dyslexia/new-fact-sheets/recursos-en-espanol/
Una colección de recursos informativos sobre la dislexia, incluyendo hojas informativas y guías para adolescentes y adultos.
LIBROS
Dislexia 2. Adultos – Carmen María León Lopa (2023)
Este libro está escrito por una especialista en dificultades de aprendizaje y recoge de forma clara y cercana cómo se vive la dislexia en la adultez. Explica qué es realmente la dislexia, cómo puede afectar en la vida diaria (trabajo, estudios, relaciones personales) y qué herramientas o adaptaciones pueden ayudar.
Incluye testimonios, actividades prácticas, consejos y estrategias para adultos que no han sido diagnosticados o que están empezando a entender su dislexia ahora.
Dislexia 101: Cómo entender, aceptar y vivir su mejor vida con dislexia – Lucy Heiderscheit (2023)Este libro es una guía básica y muy accesible que introduce al lector en el mundo de la dislexia sin tecnicismos ni términos difíciles. Explica qué es, cómo se detecta en adultos, cuáles son los retos más comunes (leer, escribir, organizar ideas, autoestima) y cómo convivir con la dislexia de una forma más positiva.
Incluye ejercicios de reflexión, pautas para hablar con otros sobre la dislexia y cómo desarrollar habilidades para afrontar retos en el entorno laboral y personal.
Dislexia: Adecuar para aprender en equidad – Braylan Bereterbide
Este libro ofrece una mirada inclusiva y práctica sobre la dislexia, enfocándose en cómo adaptar el entorno educativo y social para facilitar el aprendizaje en igualdad de condiciones. Incluye herramientas, estrategias y ejemplos concretos para docentes, profesionales y adultos con dislexia que buscan comprender y abordar las dificultades específicas asociadas a este trastorno.
