Psicología área infantil en Santander: evaluación psicopedagógica y diagnostico AACC, TDAH…
Santander (Cantabria) · gabinete de psicología infantil y juvenil
Área infantil de psicología: evaluación psicopedagógica, diagnóstico y altas capacidades
Psicología área infantil es una expresión que ayuda a entender el enfoque de esta página: un espacio amplio dentro del gabinete orientado a comprender mejor el desarrollo, el aprendizaje, las dificultades escolares y las necesidades de niños y adolescentes desde una mirada profesional, clínica y prudente. En nuestro trabajo con menores, el eje principal no está en la terapia infantil clásica, sino en la evaluación psicopedagógica, la valoración diagnóstica y la elaboración de informes que ayuden a la familia, al colegio y a otros profesionales a entender mejor el perfil del menor.
El Gabinete de Psicología potencia su área infantil a través de dos grandes líneas de trabajo que, aunque a veces se relacionan entre sí, conviene diferenciar bien. Por una parte, la evaluación de dificultades que afectan al aprendizaje, a la atención, al rendimiento escolar, a la comprensión de contenidos o a la adaptación al colegio. Por otra, la valoración de altas capacidades, talentos específicos y perfiles complejos en los que puede existir una necesidad educativa que aún no se ha comprendido del todo.
En menores de 16 años, el gabinete realiza evaluaciones psicopedagógicas, diagnósticos e informes. La intervención terapéutica del gabinete se ofrece a partir de los 16 años. Esto es importante porque permite definir con claridad qué se trabaja dentro del área infantil y juvenil y qué tipo de ayuda puede esperar una familia cuando consulta por dificultades escolares, dudas evolutivas, sospecha de TDAH, dislexia, altas capacidades o necesidad de un informe para el colegio.
Muchas familias llegan con preguntas muy concretas y, a la vez, muy humanas: si lo que está pasando entra dentro de la normalidad, si el niño necesita apoyo, si el colegio está interpretando bien la situación o si hay algo en el modo de aprender, sentir o reaccionar del menor que merece una evaluación más precisa. Esta página reúne esa visión general del área infantil del gabinete y explica de forma ordenada qué se valora, cómo se trabaja y qué recursos complementarios pueden resultar útiles.
Índice informativo
Qué abarca el área infantil del gabinete
Evaluación psicopedagógica, diagnóstico e informes
Altas capacidades y TDAH dentro del área infantil
Qué situaciones suelen motivar una consulta
Cómo se organiza el proceso de evaluación
Relación con familias, colegio y otros profesionales
Recursos complementarios para familias
Preguntas frecuentes y páginas relacionadas
El área infantil del gabinete busca comprender mejor el desarrollo, el aprendizaje y las necesidades del menor, ofreciendo una base clara para la familia y para el entorno escolar.
En el Gabinete de Psicólogos Santander trabajamos el área infantil desde la evaluación, el diagnóstico y la comprensión del perfil del menor, con especial atención a las dificultades de aprendizaje, a los informes psicopedagógicos, a la valoración de altas capacidades y a las evaluaciones de TDAH, que son dos de las demandas más frecuentes en la práctica diaria del gabinete.
Qué abarca el área infantil del gabinete
El área infantil del gabinete no se limita a una sola dificultad ni a una única etiqueta. Abarca un conjunto amplio de situaciones que afectan al desarrollo, al aprendizaje, a la vida escolar y a la manera en que un niño o un adolescente se adapta a su entorno. Algunas familias consultan porque el menor no sigue el ritmo del colegio; otras, porque parece tener más capacidad de la que logra mostrar; otras, porque surgen dudas sobre el lenguaje, la atención, la comprensión lectora, la regulación emocional, la relación con iguales o la forma en que responde a determinadas exigencias escolares.
Hablar de gabinete de psicología infantil o de gabinete psicológico infantil puede llevar a pensar en una atención muy amplia y a veces poco definida. Sin embargo, en este caso el enfoque es bastante concreto: estudiar con rigor el perfil del menor, valorar sus dificultades y fortalezas, y ofrecer una lectura útil para quienes le acompañan. Esto incluye tanto las dificultades de aprendizaje como la valoración de altas capacidades, la detección de problemas atencionales o el análisis de perfiles más complejos que requieren una mirada menos simplista.
Las dos ramas principales en las que se apoya el trabajo del área infantil son, por una parte, la evaluación de todo lo que afecta a la actividad del menor en el colegio —problemas de atención, con los exámenes, adquisición de contenidos, comprensión, lectura, escritura, organización o rendimiento— y, por otra, la realización de pruebas psicométricas y procesos de valoración para diagnósticos y detección de perfiles como TDAH, dislexia, altas capacidades o doble excepcionalidad.
Ambas áreas están avaladas por profesionales con alta experiencia en psicología clínica y en evaluación, y se plantean desde una idea sencilla pero muy importante: antes de intervenir o de sacar conclusiones rápidas, conviene comprender bien qué está ocurriendo. Esa comprensión es la que permite orientar mejor a la familia y al colegio y evitar interpretaciones confusas sobre el menor.
Muchas personas llegan a esta página buscando una referencia general sobre psicología infantil en Santander (Cantabria), pero conviene dejar muy claro el enfoque del gabinete para no crear expectativas equivocadas. En menores de 16 años no realizamos terapia infantil. Esto no significa que no se trabaje con infancia o adolescencia, sino que el trabajo se centra en la evaluación psicopedagógica, la valoración clínica, los diagnósticos, los informes y la orientación a familias. La terapia individual del gabinete se ofrece a partir de los 16 años, cuando el marco de intervención y la forma de trabajo responden ya a otro tipo de proceso clínico.
Esta aclaración es importante porque muchas veces una familia no sabe si necesita terapia, orientación o una valoración diagnóstica. En bastantes casos, lo primero que hace falta no es iniciar una terapia infantil, sino entender bien qué está ocurriendo. Cuando hay sospecha de TDAH, de altas capacidades, de una dificultad específica de aprendizaje o de un desajuste entre lo que el niño puede hacer y lo que logra mostrar en el colegio, la evaluación suele ser el paso más útil para empezar con una base seria y comprensible.
Evaluación psicopedagógica, diagnóstico e informes
La evaluación psicopedagógica es uno de los pilares del área infantil. Se utiliza cuando es necesario comprender cómo aprende el niño, qué factores están interfiriendo en su rendimiento y qué necesidades concretas pueden estar presentes. No se trata solo de saber si va bien o mal en el colegio. Se trata de estudiar qué ocurre en la base: lectura, escritura, cálculo, comprensión, atención, memoria de trabajo, planificación, impulsividad, lenguaje o velocidad de procesamiento, entre otras áreas posibles.
El valor de esta evaluación no está únicamente en detectar una dificultad, sino en integrar la información de forma comprensible. Cuando el proceso está bien hecho, termina dando lugar a un informe psicopedagógico claro y útil. Ese informe puede ser importante para la familia, para el colegio y para otros profesionales, porque ayuda a poner orden en situaciones que a menudo se viven con mucha confusión: bajo rendimiento, gran esfuerzo con escasos resultados, bloqueos, despistes, lentitud, rechazo del colegio o diferencias llamativas entre capacidad aparente y desempeño real.
En muchos casos, el colegio observa que algo no encaja, pero no siempre puede comprender con precisión qué está ocurriendo. Ahí es donde el informe puede aportar una base muy valiosa. No es un mero documento administrativo ni un papel sin contexto, sino una herramienta de comprensión. Permite traducir una valoración técnica a un lenguaje que ayude a entender mejor el perfil del menor y a orientar de manera más precisa la respuesta educativa.
Dentro del área infantil también se incluyen pruebas psicométricas cuando el motivo de consulta lo requiere. Estas pruebas pueden ayudar a aclarar un diagnóstico, estudiar una sospecha de TDAH, valorar dislexia u otras dificultades específicas de aprendizaje, explorar funciones ejecutivas o comprender mejor las capacidades cognitivas del menor. La clave está siempre en que la selección de pruebas responda a una pregunta clínica concreta y no a una aplicación mecánica sin contexto.
Una buena evaluación psicopedagógica permite también distinguir entre problemas que parecen similares pero que no lo son. Por ejemplo, un niño puede parecer despistado y, sin embargo, estar desmotivado por aburrimiento; otro puede mostrar lentitud y no tener un problema global de capacidad, sino una dificultad muy concreta en lectura o escritura; otro puede rendir de forma irregular porque conviven altas capacidades con TDAH o con un problema específico del aprendizaje. Por eso el proceso de diagnóstico debe ser cuidadoso y bien explicado.
Cuando el informe se elabora de manera rigurosa, resulta útil no solo para la familia, sino también para el colegio, los orientadores y otros profesionales que participan en el seguimiento del menor. Muchas veces los padres necesitan un documento que ayude a explicar lo que está ocurriendo y que traduzca la dificultad o el perfil del niño a recomendaciones comprensibles. Esa función del informe es especialmente valiosa cuando el centro educativo necesita bases claras para comprender por qué el alumno no encaja bien en el funcionamiento habitual del aula.
La evaluación psicopedagógica y el informe posterior ayudan a comprender mejor las dificultades del menor y a orientar con mayor claridad al entorno escolar.
Qué situaciones suelen motivar una consulta en psicología infantil
Las razones por las que una familia busca ayuda son muy variadas. Algunas tienen que ver con el colegio de forma directa: malas notas, dificultades de comprensión, bloqueos con los exámenes, poca autonomía para estudiar, gran lentitud, problemas de atención o comentarios del profesorado sobre el rendimiento. Otras consultas nacen de una preocupación más general: el niño parece sufrir, no se adapta bien, se frustra con facilidad, no se organiza, se siente diferente a sus compañeros o muestra una sensibilidad especialmente intensa que no termina de comprenderse bien.
También es frecuente acudir cuando existe una sospecha concreta. Por ejemplo, la posibilidad de que haya TDAH, dificultades específicas de aprendizaje, altas capacidades, problemas en el lenguaje o un perfil de alta demanda. En otras ocasiones, la familia no sabe exactamente qué sospechar, pero sí percibe con claridad que algo no va bien y que conviene detenerse a mirar el caso con más calma.
Motivos escolares frecuentes
Bajo rendimiento o descenso progresivo en las notas.
Dificultad para seguir el ritmo del aula.
Problemas con la lectura, la escritura o el cálculo.
Bloqueos en exámenes o gran ansiedad ante tareas escolares.
Desorganización, despistes o escasa autonomía académica.
Dificultades de comprensión de contenidos.
Motivos evolutivos y de perfil
Sospecha de TDAH, dislexia o dificultades de aprendizaje.
Indicios de altas capacidades o talentos específicos.
Niños con alta sensibilidad o hipersensibilidad sensorial.
Problemas de adaptación social o escolar.
Dudas sobre madurez, desarrollo o estilo de funcionamiento.
Necesidad de un informe claro para familia y colegio.
Muchas veces la familia necesita, simplemente, saber si lo que está ocurriendo entra dentro de la normalidad o si merece una valoración más detenida. Esa duda es completamente legítima. No hace falta tener una certeza diagnóstica previa para consultar. De hecho, una buena parte del valor de la evaluación está justamente en aclarar lo que todavía no se entiende bien.
Hay padres que llegan preocupados porque su hijo se queda en blanco en los exámenes, tarda muchísimo en hacer los deberes, se niega a ir al colegio o vive la jornada escolar como una fuente permanente de tensión. Hay otros que observan una gran inteligencia o una forma de pensar muy intensa, pero acompañada de desorganización, aburrimiento, impulsividad o una gran sensibilidad emocional. En estas situaciones, conviene evitar explicaciones rápidas del tipo “es vago”, “ya madurará”, “si quisiera podría” o “solo necesita esforzarse más”. La experiencia clínica muestra que muchas veces detrás de esas frases hay una dificultad no detectada o un perfil que necesita ser entendido de otra manera.
También es importante señalar que no todas las dificultades que aparecen en el colegio se resuelven con terapia. En menores de 16 años, el trabajo del gabinete no consiste en terapia infantil, sino en evaluación, diagnóstico e informes. Esta precisión es muy importante porque muchas familias buscan “psicología infantil” pensando en una terapia directa con el niño, cuando en realidad lo más útil en ese momento puede ser una valoración psicopedagógica o diagnóstica que permita entender qué está pasando antes de decidir cualquier otro paso.
La evaluación dentro del área infantil permite comprender mejor el aprendizaje, el desarrollo y la forma concreta en que cada niño responde al entorno escolar y familiar.
Altas capacidades y TDAH dentro del área infantil
Una parte muy importante del trabajo del área infantil se orienta a la valoración de altas capacidades y a las evaluaciones de TDAH. Son, de hecho, dos de las demandas más frecuentes en el gabinete y a menudo aparecen en familias que llevan tiempo sintiendo que algo no encaja, aunque no siempre sepan ponerle nombre a lo que observan.
Las altas capacidades merecen un espacio propio porque muchas familias y muchos colegios siguen asociándolas a una imagen demasiado simple: niño brillante, con notas excelentes y sin especiales dificultades. En la práctica, los perfiles de alta capacidad pueden ser mucho más variados y, a veces, más difíciles de identificar. Hay menores con altas capacidades que no destacan académicamente de manera evidente. Pueden aburrirse con tareas repetitivas, desmotivarse, desconectar, bloquearse o rendir muy por debajo de lo que podrían.
En otros casos, las altas capacidades conviven con TDAH, dislexia, problemas de lenguaje, alta sensibilidad u otras dificultades. Cuando esto ocurre, el perfil se vuelve más complejo y es fácil que una característica enmascare a la otra. Por eso, la valoración específica resulta tan importante. Un niño puede parecer desatento por TDAH, pero también por desmotivación derivada de un perfil de alta capacidad no comprendido. Otro puede rendir mal pese a tener un potencial intelectual alto porque una dificultad específica de aprendizaje está interfiriendo en su desempeño. Solo una evaluación cuidadosa permite entender bien el conjunto.
Las evaluaciones de TDAH, por su parte, son también muy demandadas porque la atención, la impulsividad y la organización afectan de forma directa al rendimiento escolar y al equilibrio familiar. Sin embargo, no todo despiste es TDAH ni toda hiperactividad implica el mismo tipo de funcionamiento. A veces lo que parece falta de atención es ansiedad, saturación, aburrimiento o un perfil cognitivo desigual. Otras veces sí existe un trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad, que necesita ser comprendido y bien explicado para que tanto la familia como el colegio puedan responder con sentido.
Las altas capacidades y el TDAH son dos de las valoraciones más solicitadas en el gabinete porque, en muchos casos, están en la base de dificultades escolares, desajustes emocionales o malentendidos sobre el comportamiento del menor.
El informe de altas capacidades ayuda a comprender mejor este tipo de perfiles y puede ser útil para el colegio cuando la familia necesita que esa información se tenga en cuenta de forma seria. También permite orientar mejor a los padres y dar sentido a rasgos que a veces llevan tiempo generando dudas: pensamiento muy intenso, intereses avanzados, gran sensibilidad, percepción de diferencia, baja tolerancia a la repetición o sensación de que el niño tiene un potencial que no termina de expresarse bien en el aula.
Del mismo modo, una evaluación de TDAH bien hecha no sirve solo para poner un nombre al problema. Sirve para entender cómo funciona la atención del niño, qué impacto tiene en el estudio, en la organización, en el autocontrol y en la convivencia, y qué adaptaciones o cambios pueden facilitar su día a día. Por eso estas dos áreas —altas capacidades y TDAH— ocupan un lugar central dentro del trabajo del gabinete con infancia y adolescencia.
Dentro del trabajo del gabinete, la valoración de altas capacidades y las evaluaciones de TDAH no se plantean como algo separado del resto del área infantil, sino como una parte esencial de la comprensión del menor. Puedes ampliar esta información en la página de altas capacidades en Cantabria, en la de evaluación de niños con altas capacidades y en la de TDAH en Santander.
Relación con familias, colegio y otros profesionales
El área infantil no puede entenderse sin la familia ni sin el contexto escolar. Muchas de las dificultades que preocupan a los padres aparecen precisamente en el encuentro entre el menor y las exigencias del colegio. Otras se observan antes o también fuera del aula, pero terminan teniendo repercusión escolar. Por eso, la evaluación busca recoger información relevante del entorno y ofrecer una visión útil para quienes acompañan al niño en su vida cotidiana.
La familia necesita comprender qué le pasa a su hijo, poner orden en sus dudas y saber cómo interpretar lo que está viendo. El colegio, por su parte, puede necesitar una lectura más precisa del perfil del alumno, sobre todo cuando observa dificultades mantenidas, bajo rendimiento, impulsividad, desajuste con el grupo o una forma de aprender distinta a la esperable. Los informes elaborados desde el gabinete intentan responder a esa necesidad de claridad.
Cuando es pertinente, el informe puede ser utilizado también por otros profesionales: orientadores, logopedas, pediatras, docentes u otros especialistas que acompañen al menor. La idea no es multiplicar etiquetas, sino construir una comprensión más ordenada del caso. Esto beneficia a la familia, al colegio y al propio niño, que deja de ser leído solo desde la consecuencia visible.
Muchas familias llegan muy cansadas. La conciliación de la vida laboral y familiar no siempre resulta sencilla y, cuando se suman dificultades escolares o dudas sobre el desarrollo, la tensión emocional aumenta. El espacio de evaluación también ofrece una función de orden y de contención: ayuda a repensar dificultades sociales y educativas del niño que aparecen en el día a día y a mirar la situación con algo más de claridad.
Esta colaboración con la familia y con el colegio es especialmente importante en el caso de menores de 16 años, porque el trabajo del gabinete no consiste en terapia infantil directa. No se plantea un espacio terapéutico clásico con el niño pequeño, sino un trabajo de evaluación e interpretación que ayude a quienes forman parte de su entorno a comprender mejor el problema o el perfil. A veces, esa claridad es precisamente lo que más falta hacía.
Cuando una familia entiende por qué su hijo se bloquea, por qué tarda tanto en estudiar, por qué se siente distinto, por qué se desregula o por qué no sigue el ritmo del aula, cambia mucho la forma de acompañarle. Del mismo modo, cuando el colegio recibe una lectura más afinada del caso, deja de mirar solo el síntoma visible y puede empezar a comprender el fondo del problema. Esa es una de las funciones más valiosas del área infantil del gabinete.
Además de la evaluación y de los informes, el área infantil ofrece una orientación clara a las familias para ayudarles a entender mejor lo que está ocurriendo.
Cómo se organiza el proceso de evaluación dentro del área infantil
La evaluación comienza habitualmente con una entrevista inicial con los padres o tutores. Esta primera sesión es muy importante porque permite recoger la historia evolutiva, escolar y familiar, revisar las preocupaciones actuales, conocer si existen informes previos y decidir qué tipo de valoración puede resultar más adecuada. No se trata de aplicar pruebas de forma automática, sino de entender primero qué pregunta hay detrás de la consulta.
Una vez recogida la información relevante, se diseña un protocolo de evaluación ajustado al caso. No todos los niños necesitan las mismas pruebas ni todas las consultas requieren el mismo recorrido. En algunos casos el foco está claramente en el aprendizaje; en otros, en la atención o en las funciones ejecutivas; en otros, en las altas capacidades, en la comprensión del perfil emocional o en la necesidad de aclarar un diagnóstico diferencial. La selección de pruebas y entrevistas responde a esa lógica de personalización.
1
Entrevista inicial
Se recoge la historia del menor, las preocupaciones de la familia, la información escolar y los antecedentes relevantes para orientar bien la evaluación.
2
Pruebas y valoración
Se aplican las pruebas necesarias según el caso: aprendizaje, atención, funciones ejecutivas, altas capacidades, TDAH, lenguaje u otras áreas.
3
Informe y devolución
Se integran resultados, observación clínica y contexto para ofrecer una devolución clara y un informe útil para familia y colegio.
La primera sesión de evaluación psicológica es, en muchos casos, uno de los momentos más importantes de todo el proceso. Puede ampliarse información en la página sobre primera sesión de evaluación psicológica y psicopedagógica. Esta forma de trabajar permite que la valoración tenga sentido clínico y que el informe final no sea un conjunto de datos inconexos, sino una explicación comprensible del perfil del menor.
La devolución de resultados es también una parte clave del proceso. No basta con decir a una familia que existe una dificultad o que el niño presenta determinado perfil. Hace falta explicar qué significa eso en su vida real, cómo se manifiesta, qué puede esperar del colegio, qué conviene observar y cómo interpretar lo que está ocurriendo sin caer en simplificaciones. En el área infantil del gabinete se intenta precisamente eso: traducir lo técnico a una comprensión humana, útil y bien explicada.
Es importante repetirlo aquí de nuevo porque muchas familias llegan con dudas sobre terapia, intervención o diagnóstico: en menores de 16 años el trabajo del gabinete es evaluador y orientador. La terapia individual, tal como se ofrece en el gabinete, se realiza a partir de los 16 años. En la infancia y adolescencia temprana, lo prioritario suele ser valorar con rigor, comprender el funcionamiento del menor y ofrecer una base clara para familia, colegio y otros profesionales.
¿Buscas un psicólogo para valorar el aprendizaje o el perfil de tu hijo?
Cuando existen dudas sobre desarrollo, dificultades escolares, altas capacidades, TDAH o necesidad de un informe psicopedagógico, una evaluación bien orientada puede ayudar a comprender mucho mejor la situación y a ordenar los siguientes pasos con más claridad.
Recursos complementarios para familias dentro del área infantil
Además del trabajo de evaluación y de elaboración de informes, algunas familias buscan recursos que les ayuden a comprender mejor determinados perfiles o a ampliar información sobre cuestiones que aparecen en el día a día: altas capacidades, niños de alta demanda, sensibilidad intensa, dificultades sociales o formas de pensar y aprender que no siempre encajan bien en explicaciones sencillas. En esos casos, puede resultar útil contar con materiales complementarios elaborados con una mirada psicológica seria.
Dentro del proyecto Personas Excepcionales se ofrecen cursos, talleres y materiales dirigidos a familias y a profesionales que quieren profundizar en estas cuestiones. No sustituyen una evaluación individualizada, pero sí pueden servir como apoyo cuando se necesita comprender mejor un perfil o ampliar información sobre un tema concreto relacionado con la infancia y el desarrollo.
Altas capacidades en niños
Para familias que quieren entender mejor si ciertos rasgos pueden encajar con un perfil de alta capacidad, puede resultar útil este curso sobre cómo saber si un hijo tiene altas capacidades.
Un contenido de audio que puede interesar a muchas familias
Para quienes prefieren un formato más divulgativo, también puede ser útil escuchar algunos contenidos de audio en los que se abordan cuestiones relacionadas con infancia, neurodivergencias y vida familiar desde un lenguaje accesible y comprensible. La presencia de Montserrat Guerra en radio y en espacios de divulgación permite acercar la psicología a muchas familias que, antes incluso de dar el paso a una evaluación, necesitan escuchar una explicación seria, humana y bien ordenada.
Preguntas frecuentes sobre el área infantil del gabinete
¿La psicología área infantil incluye terapia con niños pequeños?
En el gabinete, el trabajo con menores de 16 años se centra en la evaluación psicopedagógica, el diagnóstico y la elaboración de informes. No realizamos terapia infantil en menores de 16 años. La intervención terapéutica del gabinete se ofrece a partir de los 16 años.
¿Qué tipo de dificultades pueden valorarse?
Pueden valorarse dificultades de aprendizaje, problemas de atención, sospecha de TDAH, dislexia, funciones ejecutivas, comprensión lectora, lenguaje, adaptación escolar, altas capacidades, doble excepcionalidad y otros perfiles que afectan al aprendizaje o al desarrollo.
¿El informe psicopedagógico sirve para el colegio?
Sí. Cuando está bien elaborado, ayuda a comprender mejor el perfil del alumno y puede resultar útil para orientar la respuesta educativa, explicar determinadas dificultades y facilitar una lectura más precisa del caso. En muchos casos, además, permite que la familia y el centro educativo hablen sobre una base más clara y menos confusa.
¿Las altas capacidades también se valoran dentro del área infantil?
Sí. La valoración de altas capacidades forma parte importante del trabajo del gabinete y es una de las demandas más frecuentes. Puede ser útil tanto para entender mejor al menor como para aportar información relevante al entorno escolar.
¿También se realizan evaluaciones de TDAH?
Sí. Las evaluaciones de TDAH son otra de las consultas más habituales dentro del área infantil. Se estudia la atención, la impulsividad, la organización y otras funciones relevantes para comprender si existe realmente un trastorno por déficit de atención o si hay otros factores que explican el problema.
¿Se puede consultar aunque no haya un diagnóstico claro?
Por supuesto. Muchas familias consultan precisamente porque todavía no saben qué está pasando con claridad. La evaluación sirve para ordenar hipótesis, detectar dificultades y comprender mejor el perfil del menor.
Si mi hijo tiene menos de 16 años, ¿qué tipo de ayuda ofrece el gabinete?
Ofrece evaluación psicopedagógica, valoración diagnóstica, informes y orientación para la familia y el colegio. Esa es la línea de trabajo con menores de 16 años. La terapia individual, tal y como se realiza en el gabinete, se ofrece a partir de los 16 años.
¿Necesitas una evaluación infantil o un informe para comprender mejor la situación de tu hijo?
Cuando aparecen dudas sobre aprendizaje, desarrollo, atención, TDAH, altas capacidades o adaptación escolar, una evaluación bien orientada puede ayudar a entender mejor el caso y a ofrecer una base clara para la familia, el colegio y otros profesionales.
Desde el gabinete se realizan valoraciones en Santander (Cantabria) con un enfoque serio, prudente y profesional, centrado en comprender el perfil del menor y ofrecer una orientación útil y bien explicada. En menores de 16 años, el trabajo se basa en evaluación, diagnóstico e informes; no realizamos terapia infantil en esa franja de edad.
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