

Psicólogo online soledad – La soledad transitoria no siempre se vive como un “gran problema” al principio. A menudo aparece tras un cambio importante (una ruptura, una mudanza, un nuevo trabajo, un duelo o una etapa vital distinta) y dura semanas o algunos meses. Pero si se alarga, puede dejar de ser solo una sensación emocional y empezar a reflejarse en el cuerpo y en la mente.
En un artículo publicado en HOLA.com se recoge cómo esta vivencia, cuando se prolonga, puede asociarse a efectos negativos para la salud (mencionando evidencia en investigación y el papel de actuar a tiempo).
En esa colaboración, la psicóloga Montserrat Guerra subraya una idea muy concreta: la clave no es “llenar la agenda” sin pensar, sino entender qué está pasando y elegir acciones con sentido.
Hablamos de soledad transitoria cuando el sentimiento de soledad aparece en un periodo limitado y está ligado a cambios repentinos o significativos. El riesgo no está en sentirla puntualmente (es humano), sino en que se cronifique: ahí es cuando puede convertirse en un círculo de aislamiento, bajada de autoestima y malestar sostenido.
Según explica Montserrat Guerra en el artículo, a nivel psicológico la soledad puede impactar en la autoestima y generar una sensación de fracaso, favoreciendo pensamientos que se refuerzan a sí mismos (por ejemplo: “nunca voy a encontrar a nadie”).
En el artículo se señala que numerosos estudios han relacionado la soledad sostenida con efectos como peor concentración, más despistes y rendimiento de memoria más bajo. También se mencionan asociaciones con hipertensión, obesidad, trastorno por atracón y somatizaciones (cefaleas, problemas de piel, contracturas y otros síntomas físicos).
Una aportación especialmente útil de Montserrat Guerra es la descripción de cómo suele expresarse este malestar en la vida cotidiana. Son señales muy reconocibles:
Uno de los puntos más importantes del enfoque de Montserrat Guerra es evitar la respuesta impulsiva de llenar la agenda de actividades de forma frenética sin entender qué se está buscando realmente. Ese impulso puede aliviar momentáneamente, pero si no hay dirección, puede acabar aumentando el cansancio y la frustración.
Si el malestar se mantiene, si aparecen síntomas de ansiedad o ánimo bajo, o si el aislamiento empieza a “mandar” sobre la vida diaria, lo más recomendable es acudir cuanto antes a un profesional. En palabras de Montserrat Guerra: “Un psicólogo es quien mejor puede acompañarte en el camino y reducir ciertos pensamientos asociados a este sentimiento para que no se agraven los síntomas”.
Si te sientes identificada/o: no es “debilidad” ni “drama”. A veces es un periodo de ajuste que, con apoyo y decisiones pequeñas pero bien dirigidas, se puede revertir antes de que se cronifique.
Si quieres leer el artículo completo:
ver artículo en HOLA.com sobre soledad transitoria
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Y aquí tienes el otro enlace a otro artículo de Montserrat Guerra también en Hola.com sobre toma de decisiones:
leer otro artículo en HOLA.com sobre toma de decisiones
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