Somatizaciones

- Somatizaciones: cuando el cuerpo habla antes que la mente
- ¿Qué es la ansiedad encubierta?
- Cuando la ansiedad se manifiesta a través del cuerpo
- Tics nerviosos en adultos: una señal poco comprendida
- ¿Por qué esta ansiedad puede pasar desapercibida durante años?
- Señales para parar y empezar a cuidarse
- Algunas pautas sencillas que pueden ayudar
- Cierre
Somatizaciones, cuando el cuerpo habla antes que la mente
Muchas personas llegan a consulta diciendo lo mismo: “Yo no tengo ansiedad, pero no me encuentro bien”.
No hablan de miedo intenso ni de ataques de pánico. Hablan de somatizaciones: cansancio constante, tensión corporal, dormir mal, molestias físicas que van y vienen, una sensación de estar siempre en alerta. Y, sin embargo, no se reconocen como personas ansiosas.
Desde la psicología, a esto lo llamamos ansiedad encubierta o ansiedad que no parece ansiedad. Un malestar emocional que no siempre se expresa con palabras, pero que el cuerpo manifiesta de forma clara.
¿Qué es la ansiedad encubierta?
La ansiedad encubierta no aparece de forma brusca ni dramática. Se instala poco a poco y muchas veces se confunde con la personalidad, la edad o el ritmo de vida.
Suele darse en personas muy funcionales: responsables, cumplidoras, cuidadoras, que siguen trabajando, atendiendo y sosteniendo todo… aunque por dentro estén agotadas. No se permiten parar ni expresar malestar porque “no tienen motivos” o porque sienten que deben poder con todo.
En estos casos, la ansiedad no se vive como una emoción clara, sino como un estado interno sostenido: el cuerpo siempre preparado, siempre tenso, siempre en guardia.
Cuando la ansiedad se manifiesta a través del cuerpo
Cuando no se reconoce a nivel emocional, el cuerpo se convierte en el principal canal de expresión. No suele aparecer un solo síntoma, sino un conjunto de señales que se repiten y se intensifican en épocas de mayor carga.
Algunas somatizaciones o manifestaciones físicas frecuentes en adultos son:
- -Cansancio persistente, una de las somatizaciones más frecuentes en adultos, que se mantiene incluso después de dormir o descansar, generando sensación de agotamiento físico y mental constante.
- -Tensión muscular crónica, especialmente en mandíbula, cuello y hombros, somatizaciones habituales relacionadas con el estrés sostenido y la dificultad para liberar la tensión acumulada.
- -Insomnio o sueño poco reparador, considerado una somatización común cuando existe sobrecarga emocional, ya que interfiere en la capacidad del cuerpo para recuperarse adecuadamente.
- -Molestias digestivas recurrentes, como dolor abdominal, acidez o alteraciones intestinales, que suelen presentarse como somatizaciones vinculadas a la ansiedad o al malestar emocional prolongado.
- -Dolores de cabeza o migrañas tensionales, somatizaciones frecuentes asociadas a la tensión emocional, la preocupación constante y el estrés acumulado.
- -Irritabilidad y bajo umbral de tolerancia que, aunque se expresan a nivel emocional, suelen acompañar a otras somatizaciones físicas y reflejan un estado de agotamiento interno.
Muchas personas pasan por múltiples pruebas médicas sin encontrar una causa clara, lo que aumenta la frustración y la sensación de no ser comprendidas. Es importante señalar que estos síntomas no son imaginarios: son respuestas fisiológicas reales de un sistema nervioso en hiperactivación mantenida.
Tics nerviosos en adultos: una señal poco comprendida
Cada vez es más frecuente observar tics nerviosos en la edad adulta: parpadeo excesivo, carraspeo, movimientos repetitivos, tensión mandibular o gestos automáticos.
En la mayoría de los casos no indican un problema neurológico grave, sino una forma de descarga de tensión. El cuerpo libera, a través de pequeños movimientos involuntarios, la energía acumulada por el estrés sostenido.
Estos tics suelen intensificarse con el cansancio, la presión, la autoexigencia o los cambios vitales importantes. Intentar controlarlos suele empeorarlos, porque aumenta la atención y la activación corporal. El tic no es el problema en sí, sino una señal de sobrecarga.
¿Por qué esta ansiedad puede pasar desapercibida durante años?
Porque no interrumpe la vida de forma evidente. La persona sigue funcionando y, mientras eso ocurre, socialmente se da por hecho que está bien.
Además, influyen varios factores:
- -Se confunde el malestar con “ser así”.
- -Vivimos en una cultura que normaliza el cansancio y el estrés (ansiedad y estrés).
- -Existe una desconexión emocional: cuesta identificar lo que se siente.
- -Se tratan los síntomas aislados sin abordar el estado emocional de fondo.
Muchas personas solo toman conciencia cuando el cuerpo ya no puede sostener más y el malestar se intensifica.
Señales para parar y empezar a cuidarse:
El cuerpo no avisa de golpe, avisa muchas veces a través de numerosos síntomas que pueden aparecer en cada persona de una forma diferente. Algunas señales claras para detenerse y escuchar son:
- -El malestar se repite y no desaparece con descanso puntual.
- -Nada termina de aliviar de verdad.
- -Los síntomas se encadenan (insomnio, tensión, irritabilidad).
- -Aparece la sensación de vivir en automático.
En estos casos, la pregunta clave no es “¿Qué me pasa?”, sino “¿Qué estoy sosteniendo y no estoy atendiendo?”
Algunas pautas sencillas que pueden ayudar:
- -Revisar el cuerpo a diario y soltar tensiones conscientemente, dedicando unos minutos a observar sensaciones físicas, identificar zonas de tensión y realizar pequeños gestos de relajación que ayuden a descargar el cuerpo.
- -Bajar el ritmo, no solo la agenda, reduciendo la autoexigencia interna, las prisas mentales y la sensación constante de urgencia, más allá de simplemente hacer menos cosas.
- -Poner nombre a lo que se siente, aunque sea de forma simple, ya que identificar y expresar las emociones ayuda a disminuir la carga interna y a prevenir que el malestar se exprese únicamente a través del cuerpo.
- -Crear pequeños espacios sin estímulos, como momentos sin pantallas, ruido o demandas externas, que permitan al sistema nervioso descansar y recuperar equilibrio.
- -Pedir ayuda psicológica cuando el malestar se cronifica, reconociendo que el acompañamiento profesional es una forma de cuidado, sin necesidad de esperar a “tocar fondo” para buscar apoyo.
- -Escuchar las señales del cuerpo sin minimizarlas, entendiendo que muchas somatizaciones funcionan como avisos tempranos de un desequilibrio emocional que necesita atención.
- -Incorporar movimientos suaves y regulares, como estiramientos, caminatas conscientes o respiración corporal, que ayuden a liberar somatizaciones acumuladas sin forzar el cuerpo.
- -Cuidar los ritmos básicos (sueño, alimentación y descanso), ya que la desregulación de estos hábitos puede intensificar el malestar y favorecer la aparición de somatizaciones.
- -Establecer límites claros, tanto en el ámbito personal como laboral, para reducir la sobrecarga emocional que suele manifestarse posteriormente a través del cuerpo.
- -Practicar la respiración consciente, utilizando la respiración como herramienta para regular el sistema nervioso y disminuir la intensidad de las somatizaciones físicas.
- -Validar el propio malestar sin juzgarlo, evitando la autoexigencia o la culpa, ya que aceptar lo que ocurre internamente facilita que las somatizaciones pierdan fuerza con el tiempo.
Cuidar la salud emocional no es eliminar el estrés por completo, sino aprender a no vivir permanentemente en alerta.
Montserrat Guerra es psicóloga clínica y directora del Gabinete de Psicología de Psicólogos Santander
🎧 Puedes escuchar la entrevista completa en Onda Cero Cantabria (minuto 46) en el siguiente enlace:
