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Aida Guerra Saiz imparte una ponencia sobre el manejo de la ansiedad y el estrés en la Universidad de Cantabria

Ponencia de Aida Guerra Saiz sobre ansiedad y estrés en estudiantes en Santander

Ponencia sobre ansiedad y estrés para estudiantes de medicina y biomedicina en Santander (Cantabria)

Ponencia universitaria en Santander (Cantabria)

Ansiedad y estrés en estudiantes de medicina: ponencia de Aida Guerra Saiz en Santander

La participación de Aida Guerra Saiz en una ponencia dirigida a estudiantes de medicina y biomedicina en Santander (Cantabria) permitió abordar de forma rigurosa y cercana un tema cada vez más presente en el ámbito universitario: cómo afectan la ansiedad, el estrés y la sobrecarga emocional a quienes estudian en contextos de alta exigencia académica. La actividad, organizada por AJIEMCA, Asociación de estudiantes de la Facultad de Medicina y Biomedicina, reunió a un grupo numeroso de jóvenes interesados en comprender mejor los mecanismos psicológicos que intervienen en el malestar y en la prevención.

Lejos de ser un encuentro meramente teórico, la ponencia se planteó como un espacio de puesta en común, reflexión y orientación útil. El Gabinete de Psicología participó en esta experiencia con la intención de acercar herramientas comprensibles y prácticas a estudiantes que, por sus circunstancias académicas, suelen convivir con presión, autoexigencia, miedo al error y una gran demanda emocional. El resultado fue una experiencia enriquecedora para ambas partes, en la que se pudieron revisar tanto los conceptos básicos como las formas reales en las que la ansiedad y el estrés aparecen en la vida universitaria.

Durante la sesión se trabajaron cuestiones esenciales: qué es la ansiedad, qué es el estrés, cómo funcionan, qué mecanismos se activan, qué síntomas son más frecuentes, cómo influyen ciertos pensamientos inductores de ansiedad, qué perfil psicológico aparece con frecuencia en estudiantes de medicina y biomedicina y qué tipo de soluciones o técnicas pueden resultar más útiles. La perspectiva fue claramente biopsicosocial, integrando cuerpo, mente, contexto y forma de afrontamiento.

Resumen visual

  • La ponencia se celebró en Santander (Cantabria) y estuvo orientada a estudiantes de medicina y biomedicina.
  • Aida Guerra Saiz abordó la ansiedad y el estrés desde una perspectiva psicológica, práctica y comprensible.
  • Se trataron mecanismos de activación, sintomatología, pensamientos inductores de ansiedad, tipos de estrés y recursos de afrontamiento.
  • El enfoque insistió en la importancia de la prevención, del autocuidado y de la detección temprana del malestar emocional.
  • La experiencia reforzó el valor de acercar la psicología a contextos universitarios de alta exigencia.

Divulgación psicológica en la universidad

Aida Guerra Saiz ansiedad y estrés Santander en estudiantes de medicina y biomedicina

Hablar de salud mental en la universidad no es una moda ni una exageración, sino una necesidad real. En carreras como medicina y biomedicina, la carga de estudio, la presión por el rendimiento, la exposición a evaluación constante y la exigencia personal pueden crear un contexto especialmente sensible para que aparezcan ansiedad, estrés sostenido, bloqueo y agotamiento. Por eso una ponencia centrada en estos temas no solo informa: también normaliza, previene y ofrece un marco de comprensión mucho más humano.

La universidad exige mucho más que memorizar o asistir a clase. Exige capacidad de adaptación, tolerancia a la frustración, disciplina, organización, sostén emocional y, en muchos casos, un nivel de autoexigencia muy elevado. Cuando todo eso se combina con inseguridad, perfeccionismo o miedo al fracaso, el riesgo de que la activación se convierta en sufrimiento aumenta de forma notable. Muchos estudiantes no se sienten “mal” en un sentido claro, pero sí se notan cada vez más saturados, menos descansados, más irritables o con la sensación de que ya no pueden disfrutar de lo que están haciendo.

La ponencia ofreció precisamente ese lenguaje que muchas veces falta. Poder poner nombre a lo que se siente es ya una forma de alivio. Entender que la ansiedad no siempre aparece como una gran crisis y que el estrés no es solo “tener mucho trabajo”, permite a los estudiantes observarse con más claridad y menos culpa. También les ayuda a detectar antes cuándo una etapa exigente está empezando a pasar factura de un modo que conviene atender.

En este tipo de espacios divulgativos se genera además algo muy valioso: la sensación de que el malestar no se vive en soledad. Cuando se nombran experiencias comunes, cuando se explica por qué el cuerpo reacciona como reacciona y cuando se ofrecen referencias psicológicas serias, el sufrimiento deja de parecer una rareza individual y puede empezar a abordarse con más lucidez.

Aspectos que hicieron especialmente relevante la ponencia

  • Acercó conceptos psicológicos complejos con un lenguaje claro y útil.
  • Relacionó ansiedad y estrés con la realidad concreta del alumnado universitario.
  • Integró cuerpo, mente y contexto, evitando una visión reduccionista del malestar.
  • Ofreció herramientas preventivas y criterios para detectar señales de alarma.
  • Puso en valor la importancia del apoyo psicológico también en etapas tempranas.
Aida Guerra Saiz ansiedad y estrés Santander en ponencia para estudiantes de medicina

La imagen recoge un momento de la ponencia en Santander (Cantabria), centrada en ansiedad y estrés en estudiantes de medicina y biomedicina.

Universidad, exigencia y salud mental

Por qué la ansiedad y el estrés tienen tanto peso en el contexto universitario

Las carreras sanitarias suelen combinar un gran volumen de contenidos, evaluación continua, competitividad interna, responsabilidad percibida y una fuerte autoexigencia. En ese escenario, la ansiedad y el estrés pueden volverse compañeros de trayecto si no se comprenden y gestionan a tiempo. El problema no es solo estudiar mucho, sino estudiar bajo una presión constante, con miedo a no llegar, con la sensación de que siempre hay algo pendiente y con muy poco margen interno para parar.

En muchos estudiantes aparece una idea implícita: “si he llegado hasta aquí, tengo que poder con todo”. Esa exigencia puede convertirse en una forma silenciosa de violencia interna cuando impide reconocer cansancio, dudas, saturación o necesidad de ayuda. Cuanto más se sostiene esa autoimagen de fortaleza obligatoria, más difícil resulta pedir apoyo en el momento adecuado. Por eso el malestar suele cronificarse antes de verbalizarse.

A esto se suma el componente emocional de ciertas carreras. No solo hay una carga cognitiva intensa; también hay contacto con temas relacionados con enfermedad, responsabilidad, cuerpo, dolor o sufrimiento humano. Ese contexto puede activar sensibilidad emocional, miedo a fallar, necesidad de control y una mayor sensación de trascendencia en cada paso académico. Cuando no existen espacios adecuados para elaborar todo eso, la presión puede ir acumulándose de forma progresiva.

Además, la vida universitaria coincide con una etapa evolutiva en la que muchas personas aún están construyendo identidad, criterio propio, seguridad interna y hábitos de regulación emocional estables. Pretender que alguien maneje de manera impecable un contexto tan exigente solo por ser brillante o responsable es una expectativa poco realista. La salud mental no depende solo de la inteligencia ni del esfuerzo: también depende del descanso, del apoyo, de la flexibilidad y de la forma en que se interpreta la experiencia.

Por eso resultó especialmente pertinente que la ponencia abordara no solo definiciones, sino también el perfil general de quienes estudian estas disciplinas, la lucha biopsicosocial entre cuerpo y mente y los “monstruos” internos que aparecen cuando la exigencia se mezcla con inseguridad, perfeccionismo o miedo al error.

Comprender la activación emocional

Qué se trabajó en la ponencia sobre ansiedad y estrés

Uno de los puntos más valiosos de la sesión fue la amplitud de contenidos abordados. Se habló de qué es la ansiedad, qué es el estrés, cómo funcionan, qué mecanismos se activan, qué papel tiene la interpretación de las situaciones y por qué el cuerpo responde de formas que a veces asustan o desconciertan. También se revisó la sintomatología más frecuente y la diferencia entre vivir una activación puntual y entrar en un estado más mantenido de malestar.

La ansiedad fue presentada como una respuesta natural de alerta, útil en determinadas circunstancias, pero problemática cuando se intensifica, se prolonga o empieza a invadir espacios de vida importantes. El estrés se describió como una respuesta relacionada con la percepción de demanda, de carga o de desbordamiento de recursos. Ambas experiencias pueden convivir y alimentarse mutuamente, sobre todo cuando la persona empieza a vivir bajo la sensación de que todo exige demasiado y de que nunca termina de poder descansar de verdad.

La ponencia también dedicó espacio a los pensamientos inductores de ansiedad. Este aspecto es especialmente importante en estudiantes, porque gran parte del sufrimiento no solo viene de la tarea, sino de la forma de interpretarla. Ideas como “si fallo una vez significa que no valgo”, “debería poder con todo”, “si me bloqueo es porque no estoy preparado” o “si descanso estoy perdiendo ventaja” generan un tipo de presión interna que amplifica enormemente el malestar.

Otro tema central fue la idea de soluciones y técnicas. No como recetas mágicas, sino como estrategias de comprensión y afrontamiento: reconocer señales tempranas, entender la activación fisiológica, revisar hábitos, relativizar ciertos pensamientos, aprender a poner límites, cuidar el descanso, aceptar vulnerabilidad y buscar ayuda cuando haga falta. En ese sentido, la sesión tuvo un marcado carácter preventivo y educativo, algo especialmente valioso en un entorno en el que muchas veces el malestar solo se atiende cuando ya está muy avanzado.

Ansiedad

Comprender la alarma

Se explicó cómo la ansiedad puede funcionar como una señal de alerta adaptativa y cuándo empieza a convertirse en una fuente de sufrimiento sostenido.

Estrés

Entender la sobrecarga

Se abordó el estrés como una respuesta a demandas que superan o amenazan con superar los recursos percibidos por la persona.

Afrontamiento

Buscar soluciones realistas

Se presentaron estrategias de prevención, regulación y lectura más saludable del propio malestar en contextos de alta exigencia.

Síntomas, mecanismos y señales de alarma

Aida Guerra Saiz ansiedad y estrés Santander: síntomas que suelen aparecer en estudiantes

Uno de los aprendizajes más útiles para estudiantes y profesorado es saber reconocer cómo se manifiestan realmente la ansiedad y el estrés. No siempre lo hacen de forma evidente. A veces no aparecen como una gran crisis, sino como cambios graduales: dificultad para concentrarse, sensación de cansancio constante, insomnio, nudo en el estómago, irritabilidad, miedo anticipatorio, bloqueo ante el estudio o una autocrítica que se vuelve cada vez más dura.

En el plano físico pueden surgir palpitaciones, respiración acelerada, tensión muscular, cefaleas, molestias digestivas, fatiga y sueño poco reparador. En el plano mental es frecuente observar pensamientos repetitivos, sensación de no llegar, dificultad para priorizar, embotamiento o miedo intenso a no rendir lo suficiente. Emocionalmente aparecen nerviosismo, sensación de desborde, inseguridad, frustración, miedo, apatía o una mezcla confusa de activación y agotamiento.

Una de las grandes dificultades es que muchos estudiantes normalizan estos síntomas porque el entorno también los normaliza. Dormir poco, estar siempre “a tope”, no desconectar nunca y vivir con presión puede verse como una parte esperable de la carrera. Sin embargo, cuando ese funcionamiento empieza a dañar el descanso, el cuerpo, la autoestima o la motivación, ya no conviene tratarlo como algo menor.

En la sesión se insistió en que el cuerpo y la mente forman parte del mismo sistema. La lucha biopsicosocial no es una idea abstracta: se nota cuando el miedo aumenta la tensión, la tensión empeora el descanso, la falta de descanso reduce la tolerancia emocional y esa reducción de recursos hace que cualquier demanda se viva como todavía más grande. Comprender ese círculo ayuda mucho a dejar de interpretar los síntomas como “fallos personales” y empezar a verlos como señales que necesitan atención.

Aida Guerra Saiz impartiendo una ponencia sobre ansiedad y estrés en Santander

Segunda imagen de la ponencia impartida por Aida Guerra Saiz en Santander (Cantabria), centrada en ansiedad, estrés y prevención en estudiantes universitarios.

Señales frecuentes que merecen escucharse

  • Dificultad para desconectar incluso fuera del estudio.
  • Bloqueo mental, miedo a no rendir o sensación de quedarse en blanco.
  • Insomnio, cansancio continuo o descanso poco reparador.
  • Contracturas, digestiones pesadas, palpitaciones o cefaleas.
  • Autocrítica excesiva, sensación de fracaso o pérdida de confianza.
  • Irritabilidad, llanto fácil, saturación o disminución de la motivación.

Cuerpo, mente y contexto

La mirada biopsicosocial: por qué no basta con decir “relájate”

Una de las aportaciones más serias y útiles de la psicología es recordar que el malestar no nace de un único sitio. La ansiedad y el estrés no se explican solo por el cuerpo, ni solo por los pensamientos, ni solo por el ambiente. Se entienden mejor cuando se observa la interacción entre lo biológico, lo psicológico y lo social. Esa perspectiva evita simplificaciones y permite intervenir con más profundidad.

En un estudiante de medicina o biomedicina puede haber, por ejemplo, predisposición a la autoexigencia, hábitos de sueño alterados, un contexto de evaluación constante, miedo a decepcionar, comparación con iguales brillantes y una gran sensibilidad al error. Ninguno de esos factores por sí solo explica todo el problema, pero juntos pueden crear una experiencia de presión muy intensa. Pretender resolver algo así con un “tranquilízate” o con una pauta aislada suele resultar insuficiente y frustrante.

La perspectiva biopsicosocial ayuda también a entender por qué dos estudiantes pueden vivir de forma muy distinta la misma carga académica. No todos tienen la misma historia, los mismos apoyos, la misma forma de pensar ni el mismo estado físico. Eso no implica que uno sea “débil” y otro “fuerte”, sino que la experiencia del malestar depende de un equilibrio complejo entre recursos, contexto y forma de afrontamiento.

Transmitir esta idea en un entorno universitario es muy valioso, porque ayuda a sustituir el juicio por comprensión. Cuando alguien entiende que su cuerpo está respondiendo a una acumulación de factores y no a una supuesta incapacidad esencial, el margen de intervención se abre de otra manera. Desde ahí es más fácil pedir ayuda, revisar hábitos, cambiar discursos internos y dejar de pelearse inútilmente con uno mismo.

Prevención y autocuidado

Qué estrategias pueden ayudar a prevenir el desgaste universitario

Una ponencia sobre ansiedad y estrés no queda completa si no ofrece también una orientación preventiva. En contextos de alta exigencia, la prevención no consiste en eliminar todo el esfuerzo, sino en construir hábitos y formas de afrontamiento que reduzcan el desgaste acumulado. Ese fue uno de los mensajes más relevantes de la sesión: se puede exigir mucho sin abandonar del todo el cuidado de uno mismo, y cuando eso no se logra, conviene parar a revisar qué está ocurriendo.

Entre las medidas más útiles se encuentran el descanso suficiente, la organización realista del estudio, el aprendizaje de tiempos de recuperación, la detección precoz de señales de saturación, la revisión de expectativas imposibles y la capacidad para pedir ayuda antes de llegar al límite. También resulta clave relativizar la cultura de la hiperexigencia, que suele premiar el agotamiento como si fuera una prueba de compromiso o mérito.

Prevenir el malestar también implica cuestionar ciertos pensamientos muy extendidos. La idea de que descansar es “perder tiempo”, de que pedir ayuda es un signo de debilidad o de que solo vale el rendimiento impecable suele aumentar mucho la presión interna. Cambiar esos esquemas no siempre es rápido, pero sí posible. Y cuanto antes se empiezan a revisar, menos probable es que el estrés acabe convirtiéndose en una experiencia crónica.

Otro aspecto preventivo relevante es aprender a distinguir entre intensidad y eficacia. No siempre estudiar más horas equivale a estudiar mejor. No siempre apretar más produce mejores resultados. A veces la saturación y la culpa por no llegar llevan a una forma de esfuerzo improductiva que desgasta mucho y rinde poco. Poder hablar de esto en la universidad, desde la psicología, es ya una forma de protección.

En este sentido, también resulta útil ampliar contenidos específicos sobre ansiedad ante los estudios, sobre bloqueo ante los exámenes y sobre psicólogo para ansiedad en los estudios, ya que estos problemas suelen aparecer precisamente cuando la exigencia académica empieza a ser vivida como una amenaza continua.

Ideas prácticas que se reforzaron durante la sesión

  • Escuchar las señales de sobrecarga antes de que se conviertan en agotamiento.
  • Cuidar el descanso y la recuperación como parte del rendimiento, no como un lujo.
  • Revisar pensamientos extremos relacionados con el error, el tiempo o el valor personal.
  • Entender que pedir ayuda puede ser una forma de responsabilidad, no de debilidad.
  • Buscar un equilibrio más realista entre exigencia, autocuidado y salud mental.

Acompañamiento psicológico y recursos

Cuándo conviene buscar apoyo psicológico en estudiantes con ansiedad y estrés

No siempre es fácil saber cuándo una etapa exigente está empezando a necesitar ayuda profesional. Muchas personas esperan hasta sentirse completamente desbordadas. Sin embargo, hay señales que pueden indicar que el malestar ya merece una atención más especializada: cuando el descanso se altera de forma mantenida, cuando el cuerpo expresa la tensión con claridad, cuando la motivación cae, cuando la autocrítica se vuelve muy dura o cuando la ansiedad interfiere en la concentración y en la vida cotidiana.

Buscar apoyo psicológico no implica que la persona no pueda con su carrera. En muchos casos significa exactamente lo contrario: que ha decidido cuidar su salud mental para poder sostener mejor lo que hace. Esa es una idea que conviene repetir en contextos universitarios donde pedir ayuda sigue viviéndose a veces con vergüenza o con miedo a parecer menos capaz.

El acompañamiento psicológico puede ayudar a comprender qué está ocurriendo, identificar factores de riesgo, poner orden en el malestar, revisar patrones de exigencia, trabajar pensamientos inductores de ansiedad y desarrollar formas de afrontamiento más sostenibles. También puede ser útil cuando la ansiedad y el estrés se mezclan con desánimo, bloqueo o una sensación general de pérdida de control.

En Santander (Cantabria), disponer de referencias profesionales cercanas favorece mucho que el paso hacia la ayuda resulte más accesible. Para ampliar información relacionada con el tratamiento y la comprensión de estos problemas, puede resultar útil consultar contenidos sobre ansiedad en Santander, sobre ansiedad ante los estudios o sobre tratamiento psicológico de la ansiedad, especialmente cuando el malestar empieza a afectar de forma más amplia al descanso y al rendimiento.

Trayectoria y autoridad

Aida Guerra Saiz como referencia de autoridad en ansiedad y estrés en Santander

Mantener el nombre de Aida Guerra Saiz como uno de los ejes fuertes de esta noticia tiene sentido porque no se trata solo de reseñar una actividad, sino de destacar una intervención profesional con valor real para la comunidad universitaria. El hecho de que el contenido se articulara desde una mirada clara, clínica y comprensible da al encuentro un peso que va más allá del mero evento puntual.

Aída Guerra Saiz es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con un Máster en Comunicación y Organización, formación en Coaching Personal y un Postgrado en Formación y Coaching por la UNED, esta última con una valoración especialmente destacada. Su trayectoria combina divulgación, comunicación, organización de eventos, dirección de equipos y una larga experiencia en entornos de alta exigencia profesional, lo que aporta una mirada particularmente útil cuando se abordan temas como la presión, la autoexigencia, el rendimiento y el impacto emocional del contexto.

Su carrera se ha desarrollado tanto en medios de comunicación como en gabinetes de prensa y comunicación de grandes multinacionales, asumiendo durante años responsabilidades relacionadas con estrategia, difusión, coordinación de equipos y organización de eventos nacionales e internacionales. Posteriormente cofundó el Gabinete de Psicología junto con Montserrat Guerra, dirigiendo el área no clínica y de negocio de la empresa y participando en el crecimiento de un proyecto consolidado en el centro de Santander (Cantabria).

Entre los reconocimientos recibidos figuran la Estrella de Oro al Mérito Profesional y Excelencia Profesional, premios empresariales en el ámbito terapéutico y el Prestige Award en la categoría de Clínica de Psicología del Año. Además, su experiencia continuada en comunicación sanitaria, habilidades sociales, difusión de contenidos de salud y preparación de personas ante contextos de evaluación o exposición pública refuerza el valor de su papel divulgativo en actividades como esta.

Cuando un nombre profesional se asocia a un trabajo serio de divulgación, prevención y apoyo psicológico, ese nombre se convierte también en una referencia de confianza. En este caso, la ponencia permitió situar a Aida Guerra Saiz no solo como participante en una actividad universitaria, sino como una voz experta capaz de traducir la complejidad de la ansiedad y el estrés a un lenguaje útil para estudiantes de medicina y biomedicina.

Una noticia con continuidad útil

La importancia de seguir hablando de ansiedad y estrés en la universidad

Uno de los grandes aprendizajes que deja este tipo de encuentros es que la salud mental universitaria no debería abordarse solo en momentos de crisis. Cuanto más se integren estos temas en la conversación académica, menos probable será que estudiantes brillantes, responsables o comprometidos tengan que llegar al agotamiento para sentirse legitimados a pedir ayuda.

Seguir hablando de ansiedad y estrés en la universidad significa dar espacio a preguntas que importan de verdad: cómo influye la presión sostenida, qué hace el perfeccionismo, qué ocurre cuando el miedo al fracaso se vuelve central, cómo afecta el descanso insuficiente, qué lugar ocupa el cuerpo en todo esto y de qué forma puede prevenirse un deterioro mayor. Hablar de ello no resta exigencia ni nivel académico; al contrario, crea contextos más responsables y más humanos.

También significa recordar que el malestar psicológico no es un fallo del carácter ni una falta de vocación. A veces es la consecuencia de una acumulación de demandas que supera temporalmente la capacidad de regulación. Otras veces es el resultado de una mezcla de factores personales y contextuales que se han ido tensando durante mucho tiempo. En ambos casos, comprender antes de juzgar es ya un cambio importante.

En ese sentido, la ponencia organizada por AJIEMCA y compartida con estudiantes de medicina y biomedicina en Santander (Cantabria) deja una huella valiosa: invita a observar la ansiedad y el estrés con más conocimiento, menos miedo y mayor responsabilidad. Y eso, en sí mismo, ya es una forma de prevención. Dejar constancia de este tipo de iniciativas también contribuye a que futuros estudiantes encuentren referencias útiles, sientan menos soledad ante lo que les ocurre y sepan que pedir ayuda puede formar parte de una trayectoria académica sana y sólida.

Dar un paso a tiempo también es una forma de cuidado

Cuando la ansiedad, el estrés académico o la sobrecarga emocional empiezan a ocupar demasiado espacio, contar con orientación psicológica puede ayudar a poner orden, comprender lo que ocurre y empezar a responder de una manera más sostenible. La prevención y el apoyo temprano suelen marcar una gran diferencia.

Para seguir profundizando en estos temas, también puede resultar útil consultar contenidos sobre estrés en Santander, sobre apoyo psicológico para la ansiedad en Santander, sobre ansiedad ante los estudios y sobre bloqueo ante los exámenes.

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